Chacón: «España seguirá en Libia»

Unos combatientes rebeldes libios preparan municiones en la carretera que va a Bani Walid.
La ministra de Defensa, Carme Chacón, afirmó ayer que España seguirá en la misión en Libia «como hasta ahora» y avanzó que cambiará su aportación militar cuando se abra una nueva etapa post-Gadafi, que debe liderar Naciones Unidas, y se decida el papel de la Otan. Así lo puso de manifiesto la titular de Defensa en declaraciones a la prensa al ser preguntada por las previsiones sobre la participación española en misión militar en Libia, tras visitar el Centro Cartográfico del Ejército de Tierra.
«El régimen dictatorial del coronel Gadafi ha llegado a su fin» aseguró la ministra, quien confía en que «cuanto antes pueda verse a Gadafi ante los tribunales». Chacón dijo que España considera que la próxima etapa la debe liderar Naciones Unidas y que si la Otan tiene un papel «España estará junto con los aliados». Destacó el «trabajo intenso» de los militares españoles en Libia impidiendo la entrada de armas por mar y bombardeos del régimen de Gadafi a la población civil. «En la actualidad y en tanto en cuanto se siga necesitando la protección de la población civil no va a mutar la misión, ni las capacidades que España ha aportado», subrayó la ministra.
Ha avanzado que en la nueva misión se sabrá qué se requiere de la Otan, y dentro de este contexto la Alianza abrirá una reunión de generación de fuerzas. Entonces «España decidirá qué medios aporta en función de las necesidades», ha indicado Chacón, quien ha confiado en que la nueva etapa se abra «pronto» y que culminen las negociaciones para que Gadafi cuanto antes sea procesado y condenado por sus crímenes. «Mientras seguiremos como hasta ahora», recalcó la ministra, quien precisó que «cambiará nuestro trabajo cuando se abra una nueva etapa que debe liderar Naciones Unidas y se decida el papel de la Otan».
Bani Walid sufre el asedio. Aislados del mundo exterior, sin electricidad, agua y gas, los habitantes de Bani Walid sufren una situación dramática desde que hace más de una semana las tropas rebeldes se apostaran a las puertas de la ciudad y exigieran a los leales gadafistas que entregasen las armas. No es posible acercarse hasta este terroso oasis situado 150 kilómetros al sureste de Trípoli. Los rebeldes detienen a todo vehículo que se acerca a la altura de la aldea de Wishtata, a unos 40 kilómetros del centro de Bani Walid.
Pero tanto el relato de los pocos que consiguen escapar de las fuerzas gadafistas como el de aquellos que contactan con familiares en el interior de la ciudad denota que la situación es muy difícil. «La ciudad está desierta. No hay personas en las calles y todas las tiendas están cerradas. Solo los soldados fieles a Gadafi patrullan las calles con sus armas», explica un hombre de 42 años que se identifica solo como Alí.