Primavera árabe o invierno ruso
Las protestas antigubernamentales debido a las denuncias de fraude electoral en Rusia sacan la democracia a la calle, algo que no se veía desde la Perestroika.
Rusia se prepara para las mayores protestas antigubernamentales en 20 años debido a las denuncias de fraude electoral contra el partido del Kremlin, que muchos ven como el principio del fin del poder omnímodo de Vladímir Putin. «¿Primavera árabe?. Ahora viene el invierno ruso», respondió Serguéi Mitrojin, líder del partido liberal Yábloko, en alusión a si Rusia seguirá la senda revolucionaria marcada por Túnez, Egipto o Libia. En medio centenar de ciudades rusas están convocadas para hoy multitudinarias manifestaciones por parte de rusos descontentos con el resultado de las elecciones parlamentarias del pasado domingo. «El movimiento de protesta tiene futuro. No protestan porque tengan hambre, sino porque les privaron de sus derechos fundamentales, uno de los cuales es elegir libremente a sus representantes», aseguró ayer Ludmila Alexéyeva, veterana activista desde tiempos de la Unión Soviética.
En Rusia no se había visto nada igual desde los tiempos de la Perestroika, cuando las ansias de libertad aplacaban el hambre y la escasez de los alimentos , y cualquier motivo era bueno para que cientos de miles de personas se echaran a la calle. «En las grandes ciudades todos están deseando que lleguen los mítines. En los autobuses y peluquerías, al igual que hace 20 años, se habla de las elecciones. Ser apolítico ya no está de moda», señaló Ella Paneyaj, analista política en el diario Védomosti.
La oposición no parlamentaria, la principal fuerza tras el movimiento «Rusia sin Putin» de los últimos días, había celebrado innumerables protestas en los últimos años, pero nunca había congregado más de unos centenares de seguidores. «Es una nueva generación que está harta de la corrupción y el monopolio del poder del partido del Kremlin», dijo Alexéyeva.
En lo que el movimiento ruso se parece a las revoluciones árabes es en el papel preponderante que han jugado las redes sociales, que encendieron la mecha al colgar vídeos con casos flagrantes de fraude electoral. El primer ministro ruso, Vladímir Putin, aseguró que la oposición tiene derecho a la «democracia callejera», pero siempre dentro de la ley.