Una posible reunificación esperanza de los desertores
Un día después de recibir la inesperada noticia de la muerte de Kim Jong-il, las comunidades de refugiados norcoreanos en Seúl mostraron expectación sobre el futuro de la península de Corea y optimismo contenido ante una posible reunificación. Unos 22.000 desertores norcoreanos residen en Corea del Sur, muchos amparados por organizaciones que ayer confesaron su convicción de que la muerte de Kim Jong-il es el primer paso hacia la futura apertura y democratización del país más hermético del mundo.
El hijo menor del dictador, Kim Jong-un, «tomará ahora el poder, pero en dos o tres años habrá grandes cambios en Corea del Norte, ya que mucha gente está cansada del régimen y ahora hay más influencias del exterior en el país», indicó Peter Chung, portavoz de la organización Justicia para Corea del Norte. Esta ONG, con sede en Seúl y promotora de los derechos humanos en el país comunista, cree que Kim Jong-un no está preparado, a sus menos de 30 años, para dar una continuidad estable al régimen comunista que su abuelo Kim Il-sung fundó en 1948.