La cifra de muertos por la represión en Siria alcanzó los 5.862 en el 2011
?. El Parlamento Árabe exige la salida de los observadores . del país porque amparan los abusos contra el régimen.
La cifra de muertos a lo largo de 2011 por la represión en Siria alcanzó los 5.862, según informó ayer el grupo opositor Comités de Coordinación Local, que realiza un seguimiento diario de las víctimas registradas tras el comienzo de las protestas contra el régimen de Bachar al Asad el pasado marzo.
Entre los fallecidos se cuentan 395 menores y 146 mujeres, explicaron en un comunicado los Comités, que agregaron que 287 personas perdieron la vida tras haber sufrido torturas a manos de las fuerzas de seguridad sirias. El nuevo año ha comenzado de la misma forma sangrienta en Siria, según este grupo, con la muerte en las primeras horas de ayer de dos personas en Hama (centro), uno de los bastiones de los sublevados contra Al Asad.
Por otra parte, el Parlamento Árabe, un cuerpo asesor de la Liga Árabe, reclamó ayer la retirada inmediata de la misión de observadores árabes en Siria porque, según dice, está permitiendo a Damasco cubrir los continuados abusos y violencia. La Liga Árabe ha enviado un pequeño equipo a Siria para verificar si el presidente Bashar Asad cumple su compromiso de poner fin a la represión de las protestas contra su régimen. Pero en apenas una semana de misión, las críticas son crecientes. Los grupos defensores de los Derechos Humanos han denunciado las continuadas muertes en enfrentamientos y decenas de miles de manifestantes han tomado las calles para mostrar a los observadores el alcance de su furia contra el régimen. Mientras tanto, el líder de la misión, el controvertido general sudanés Mustafá Dabi, ha enfadado a algunos observadores al sugerir que se ha visto «tranquilizado» por sus primeras impresiones al visitar la ciudad de Homs, uno de los principales centros de la revuelta.
Los principales grupos de la oposición siria, el Consejo Nacional Sirio (CNS) y la Instancia de Coordinación Nacional (ICN), evidenciaron ayer las grietas que los separan a la hora de elaborar una estrategia común para acabar con el régimen de Bachar al Asad.
La ICN, que representa a la llamada «oposición interna», difundió el sábado un documento que contenía un supuesto acuerdo firmado por ambas facciones para trazar el camino del país hacia la transición, una vez que haya caído Al Asad.
Sin embargo, las diferencias en aspectos tan sustanciales como una posible intervención armada extranjera, la apuesta exclusiva por vías pacíficas, o la organización de las fuerzas opositoras han levantado un muro que complica la unidad de acción.