Un atentado deja decenas de muertos en la capital siria
El suicida tenía como objetivo un autobús . con miembros de las fuerzas de seguridad.

Imagen del autobús, objetivo del atentado terrorista.
Una fuerte explosión, atribuida por las autoridades sirias a un terrorista suicida, causó ayer en Damasco la muerte de más de una veintena de personas, muchas de las cuales resultaron mutiladas, y heridas a 63 dos semanas después de que la capital siria sufriese otro sangriento atentado.
Según explicó el ministro del Interior, Mohamed Shaar, las autoridades confirmaron la muerte de 11 personas, pero el grado de destrucción fue tal que muchos cadáveres quedaron reducidos a pedazos, por lo que se calcula que pueda haber al menos 15 fallecidos más. El ministro agregó que el atentado, perpetrado por un terrorista suicida que hizo explotar una carga explosiva que llevaba encima, tenía como objetivo un autobús que transportaba a miembros de las fuerzas de seguridad sirias.
Junto a una escuela. En un comunicado, Interior informó de que ayer un terrorista detonó los diez kilos de explosivo muy inflamable que llevaba encima a la altura de un semáforo junto a la escuela de enseñanza primaria Hasan al Hakim, en el céntrico barrio de Al Midan. La explosión causó también grandes daños materiales en los vehículos y edificios cercanos como una comisaría. La policía científica recogió los restos mortales y las pruebas en la escena de los hechos para tratar de identificar a todas las víctimas, así como al terrorista.
El Gobierno sirio aseguró que «golpeará con mano de hierro a cualquiera que se atreva a atentar contra la seguridad de la patria y del ciudadano», y pidió a los ciudadanos sirios que colaboren con las autoridades. El lugar del atentado estaba cubierto poco después de la explosión por una gran mancha de sangre que llenaba la calzada y los vehículos calcinados. La imagen dantesca se completaba con la destrucción de los edificios colindantes, entre ellos la comisaría a solo diez metros de la explosión, la escuela, locales comerciales o una mezquita, que presentaban graves desperfectos.
Miles de personas se congregaron poco después del atentado en una gran manifestación de apoyo al presidente Bachar al Asad en los alrededores del lugar, con banderas sirias, retratos del mandatario y coreando proclamas en su defensa. Sin embargo, la oposición que reclama la renuncia de Al Asad se apresuró a desvincularse del crimen y a hacer responsable de este ataque al propio régimen. El principal movimiento opositor, el Consejo Nacional Sirio aseguró en un comunicado que el atentado «lleva claramente las huellas del régimen».