El primero en caer por corrupción
La dimisión ayer del presidente alemán, Christian Wulff, es la primera en Europa Occidental de un jefe de Estado por sospecha de corrupción en los últimos años. Más habituales han sido las renuncias de ministros o altos cargos por entramados de corrupción, tráfico de influencias u otro tipo de delitos.
Si bien también el antecesor de Wulff, el cristianodemócrata Horst Köhler, dimitió, no lo hizo por un escándalo relacionado con algún tipo de delito, sino por unas declaraciones polémicas que realizó sobre la intervención en Afganistán. El 30 de mayo del 2010 Köhler dejó fulminantemente el cargo tras haber asegurado que, en determinados casos, como en Afganistán, se podían justificar intervenciones militares por consideraciones económicas, lo que generó una lluvia de críticas.
El de Wullf es un caso especial, pues su dimisión por un escándalo de tráfico de influencias salpica al cargo en sí. Como jefe de Estado, su misión es entendida como la de la máxima instancia moral del país.
En Alemania se han producido ya cuatro dimisiones durante el Gobierno de Angela Merkel, y además de los dos presidentes citados, tuvieron que renunciar dos ministros de Defensa, uno en activo, Karl-Theodor zu Guttenberg, y otro, Franz-Josef Jung, cuando había asumido la cartera de Trabajo.