represión sangrienta en el país árabe
Siria instala minas junto a sus fronteras con el Líbano y Turquía
El régimen sirio ha instalado minas terrestres antipersonales junto a sus fronteras con el Líbano y Turquía, las principales vías utilizadas por los refugiados para escapar de la violencia, según revela este martes Human Rights Watch (HRW). Las minas, que ya han causado varios heridos entre los civiles, fueron colocadas en las últimas semanas y meses, según un comunicado divulgado por la organización de derechos humanos, que cita numerosos testimonios de testigos y expertos sirios en desminado.
Este tipo de armamento, afirma la oenegé en su página web, es "militarmente ineficaz", y "mata y hiere a civiles" mayoritariamente. Más de 7.500 personas, muchas de ellas mujeres y niños, han muerto en Siria desde el inicio de las revueltas contra el régimen de Bachar el Asad hace un año, según la ONU, cuyo esfuerzo mediador no ha conseguido, hasta la fecha, detener la espiral de violencia en el país. De acuerdo con la oenegé, las minas antipersona, de origen soviético-ruso, deben ser limpiadas por expertos en desminado en colaboración con la oposición.
Mayor transparencia
Por su parte, la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, confió ayer, lunes, en que la primera misión de evaluación de la situación humanitaria en Siria que propuso durante su visita al país árabe pueda empezar su trabajo esta misma semana. La jefa humanitaria de la ONU pidió mayor transparencia y compromiso al Gobierno sirio para que la ONU pueda asistir a los afectados por la violencia. "Se trata de un inicio mínimo; necesitamos más transparencia, más apertura, para saber lo que ocurre al pueblo sirio", subrayó Amos.
En la sede de Naciones Unidas en Nueva York, mientras tanto, EEUU y Rusia volvieron a dejar claras las "líneas rojas" que les separan en relación a la crisis siria y que impiden al Consejo de Seguridad emitir una resolución de condena a la represión de civiles. Los jefes de la diplomacia de EEUU, Hillary Clinton, y de Rusia, Sergéi Lavrov, mantuvieron ayer un encuentro en la ONU en el que coincidieron en que el fin de la violencia es la "máxima prioridad" pero en el que quedó patente que, pese a los avances, el Consejo de Seguridad se ve por el momento condenado a la inacción.