Diario de León

MÁXIMA EXPECTACIÓN EN NORUEGA

Breivik se sienta a partir de hoy en el banquillo por los atentados de Oslo

El juicio, que durará 10 semanas, busca aclarar si el asesino confeso debe cumplir cadena en una cárcel o en un centro psiquiátrico

Anders Behring Breivik, a su llegada a una vista oral, el pasado 6 de febrero, en Oslo.

Anders Behring Breivik, a su llegada a una vista oral, el pasado 6 de febrero, en Oslo.

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AGENCIAS / Oslo
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El ultraderechista Anders Behring Breivik se sienta a partir de este lunes en el banquillo por los atentados del pasado 22 de julio en Oslo y en la cercana isla de Utoya en los que murieron 77 personas. Durante diez semanas, Noruega revivirá la mayor tragedia nacional en las últimas décadas. El objetivo del proceso, del que no existen precedentes en la historia noruega, será reconstruir los hechos para tratar de determinar no la culpabilidad de Breivik, que nunca ha negado ser el autor de los atentados, sino si es o no penalmente responsable, es decir, si debe cumplir condena en la cárcel o bien ser ingresado en un centro psiquiátrico.

El primer informe psiquiátrico determinó que Breivik padece esquizofrenia paranoide y que se encontraba en estado psicótico cuando realizó los atentados, por lo que según las leyes noruegas no puede ir a la cárcel, sino que deberá ser ingresado en un psiquiátrico. El segundo examen, encargado por el tribunal a otros psiquiatras tras las críticas al primer diagnóstico y cuyo resultado fue difundido la semana pasada, concluye que no estaba perturbado y por tanto sí es penalmente responsable.

La existencia de dos informes con resultados opuestos incrementa la importancia de lo que el ultraderechista noruego de 33 años o los testigos digan en el juicio para valorar su estado mental , aunque la incógnita se mantendrá hasta el tramo final del proceso. Objetivo: reclusión definitiva

En la acusación contra él por terrorismo y 77 homicidios voluntarios, presentada hace un mes, la fiscalía pedía su ingreso en un psiquiátrico, basándose en el informe inicial, aunque abría la posibilidad de cambiar la estrategia en función del segundo estudio. A pesar del diagnóstico del último informe, la fiscalía ha adoptado por la prudencia, resaltando que no será hasta la presentación de las conclusiones, fijada para el 21 y el 22 de junio, cuando tomen una decisión.

Si los fiscales lo consideran penalmente responsable, pedirán para él una pena de cárcel o de custodia de 21 años. La custodia ( forvaring ) es una figura legal que puede equivaler en la práctica a una cadena perpetua, ya que una vez cumplida la pena, esta puede ser prorrogada de forma indefinida cada cinco años, si se considera que el reo sigue siendo un peligro social.

Si creen en cambio que es un enfermo mental y optan por pedir su ingreso en un psiquiátrico, Breivik tampoco tendrá fácil salir libre algún día: el Gobierno noruego planea tramitar de urgencia una ley hecha expresamente para él con el fin de mantenerlo recluido de forma indefinida en un centro psiquiátrico.

La estrategia de sus abogados está clara: siguiendo sus órdenes, pedirán que se lo considere penalmente responsable y su liberación, porque él considera que actuó en legítima defensa frente a la "amenaza" islámica contra Noruega. En último término, serán los cinco jueces quienes tomen por mayoría simple una decisión que se espera sea hecha pública en torno al 20 de julio , justo antes de que se cumpla el primer aniversario de los atentados. Juicio "duro" y "doloroso"

La primera semana del juicio estará dedicada casi enteramente a la declaración de Breivik , quien sin embargo no empezará a declarar hasta la segunda jornada, el martes, ha confirmado el tribunal. En las cinco comparecencias previas antes el tribunal para tratar su prisión preventiva, de las que solo las dos últimas fueron abiertas con restricciones al público, Breivik apenas pudo hablar de las condiciones en el penal de Ila, al oeste de Oslo, donde permanece encerrado desde hace casi nueve meses.

Ahora podrá por fin explayarse sobre sus teorías antiislámicas y sus ataques contra los defensores del multiculturalismo --personificados en el Partido Laborista en el poder-- que, en su opinión, están destruyendo Noruega. "Se explicará mucho sobre por qué hizo lo que hizo. No solo va a defender sus actos, sino que también lamentará no haber ido más lejos", adelantó hace unos días su abogado, Geir Lippestad.

El juicio se aventura "duro" y "doloroso" , según admitió el domingo un portavoz de las víctimas y de sus familiares, que sin embargo destacó que es un proceso necesario para superar la tragedia. "Tenemos que tomarlo como venga, ir día a día y confiar en el sistema judicial", apuntó Christin Bjelland, vicepresidenta del Grupo de Apoyo Nacional por el 22 de julio, que agrupa a afectados por el doble atentado. El hijo de Bjelland fue uno de los sobrevivientes de la masacre de la isla de Utoya, donde Breivik asesinó a tiros a 69 personas, la mayoría menores de 20 años que acudían al campamento de verano de las Juventudes Laboristas.

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