Diario de León

El reforzado Gobierno galo se centra en la crisis del euro

El ministro del Interior asume que habrá ajustes, «pero con justicia».

El presidente galo asistía ayer al 72º aniversario del discurso radiofónico de De Gaulle.

El presidente galo asistía ayer al 72º aniversario del discurso radiofónico de De Gaulle.

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efe | parís

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El Gobierno francés, respaldado por una amplia mayoría absoluta de los socialistas, prepara desde ayer una mínima remodelación para afrontar una apretada agenda marcada en las próximas semanas por la crisis europea y los ajustes.

El primer paso, una mera formalidad, fue la dimisión del Ejecutivo ayer ante el presidente de la República, el socialista Françóis Hollande, que volvió a encargar al primer ministro, Jean-Marc Ayrault, la formación de un nuevo Gobierno que debería presentarse el próximo jueves. Los ministros siguen en funciones hasta entonces, en espera de la vuelta a Francia de Hollande, que tras conmemorar ayer en el fuerte del Mont Valérien, de las afueras de París, el inicio de la resistencia a la ocupación nazi el 18 de junio de 1940, voló en dirección a México para participar a la cumbre del G20.

Los analistas coinciden en que apenas habrá cambios ­—se ha hablado de la incorporación de un nuevo titular del Comercio Exterior—, entre otras cosas porque todos los miembros del Ejecutivo que concurrían a las elecciones del domingo salieron victoriosos, con lo que ninguno tendrá que aplicarse la regla que había fijado Ayrault de renunciar al cargo.

Los socialistas con sus aliados directos lograron ayer 314 de los 577 diputados, de forma que no serán imprescindibles para adoptar sus textos ni los 17 de los ecologistas (que por su parte ya tienen a una de sus dirigentes, Cécile Duflot, en el Ejecutivo), ni los 10 del Frente de Izquierdas (que incluye a los comunistas). Eso significa que tendrán margen parlamentario para aplicar medidas impopulares forzadas por la situación de crisis.

Así ya lo dio a entender el ministro del Interior, Manuel Valls, que reconoció que «el rigor es necesario», pero que se aplicará con justicia. Valls, que no precisó dónde habrá recortes y señaló que no se esperan ni en educación ni en seguridad, que son las prioridades de Hollande, reiteró el compromiso de restablecer la situación de las finanzas públicas y volver al «déficit cero» al final de la legislatura, en el 2017. Para lograrlo, puso el acento en que el primer objetivo es «movilizar a nuestros socios europeos».

El presidente francés propuso un plan de estímulo del crecimiento económico con un presupuesto de 120.000 millones de euros que saldría de los fondos estructurales de la UE, del Banco Europeo de Inversiones y de bonos comunes emitidos por los 27 países miembros, según la prensa francesa. En el plano interior, la gran urgencia será adoptar subidas de impuestos que permitan recaudar unos 10.000 millones suplementarios para compensar el efecto sobre el déficit del deterioro de la actividad.

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