Diario de León

El Vaticano procesa al mayordomo del Papa y un empleado por las filtraciones

Paolo Gabriele se enfrenta a una pena de hasta 6 años por difusión de documentos.

Imagen de archivo de Paolo Gabriele (primer plano), viajando con el papa Benedicto XVI.

Imagen de archivo de Paolo Gabriele (primer plano), viajando con el papa Benedicto XVI.

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Patricia Biosca | Madrid
León

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El mayordomo del Papa Benedicto XVI, el italiano Paolo Gabriele y el informático Claudio Sciarpelletti serán procesados por el robo y difusión de los documentos secretos de la Santa Sede. Así lo confirmó ayer en una sentencia del juez instructor del Tribunal Supremo del Estado Vaticano, Piero Antonio Bonnet, que sumada al documento de petición de enjuiciamiento por parte del promotor de Justicia del Vaticano (fiscal), Nicola Picardi, suman un total de 30 páginas.

Los hechos comenzaron el pasado 25 de enero, cuando un programa de televisión italiano desvelaba la existencia de una carta del nuncio en EE.UU., Carlo María Viganó, al Papa en la que denunciaba «corrupción y mala gestión» en la administración vaticana. Este fue el principio una serie de filtraciones que versaban sobre duros enfrentamientos entre altos representantes de la Curia, la gestión del IOR (el banco vaticano) y hasta la preparación de un supuesto atentado contra Benedicto XVI.

En un principio, se apuntó al cardenal Tarcisio Bertone como garganta profunda , aunque el 24 de mayo, y tras encontrar amplio material en su casa, se detiene a Gabriele, como autor de los hechos. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi explicó que Grabriele fue sometido a dos reconocimientos psiquiátricos, una por parte del tribunal y otro pedido por su abogado defensor, donde se determinó que era perfectamente consciente de lo que había hecho y se confesó como único autor.

En los exámenes también mostró «un enorme caos en su mente» que tenía su reflejo en el desorden de los documentos clasificados que se encontraron en su casa. Entre las pruebas se hallaron un cheque bancario por valor de 100.000 euros a nombre del Santo Padre proveniente de la Universidad Católica San Antonio de Guadalupe; una pepita de oro dirigida al Papa de parte del director del ARU Lima (Perú), Guido del Castillo; y un ejemplar de la Eneida de 1581.

El mayordomo dijo haber actuado así para «mejorar la situación eclesial que se vive en el interior del Vaticano y nunca para dañar a la Iglesia o a su Pastor». De hecho, uno de sus abogados confirmó que Gabriele había mandado una carta a Benedicto XVI en la que manifestaba «dolor y arrepentimiento», admitiendo sus errores y pidiendo perdón.

Por su parte, Sciarpelletti, de 48 años y técnico informático de la Secretaría de Estado fue investigado un día después, según el portavoz. A pesar de que Lombardi calificó su papel en los hechos como «marginal», el juez estimó encausarle «porque sus testimonios han sido contradictorios y no se expresó con coherencia».

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