Mursi cumple cien días en el poder en Egipto con incumplimientos
Cuando Mohamed Mursi tomó posesión como presidente de Egipto, hace cien días, recogió un país al borde de la implosión y una institución presidencial aparentemente vaciada de poder por los militares.
Hoy, Mursi puede presumir de haber encauzado el país por una cierta estabilidad y de haber reforzado de manera impensable las prerrogativas de la primera magistratura del país, aunque los esfuerzos por consolidar su posición no se han visto acompañados por las mejoras en la vida diaria que prometió.
Al margen de la puesta en marcha de su programa ‘Nahda’ (Renacimiento) de inspiración islámica, Mursi realizó promesas muy concretas para sus cien primeros días en cinco campos: la seguridad, la limpieza de las calles, las crisis del combustible y el pan, y el tráfico. Todo el mundo coincide en elogiar su labor por separar a los militares del poder civil, pero son muy críticos con sus esfuerzos para resolver los problemas del egipcio de a pie.