Diario de León

La campaña más cara de la historia

Los candidatos Barack Obama y Mitt Romney invierten cientos de millones de dólares para conseguir los votos que les permitan alcanzar el Despacho Oval .

Barack Obama y Mitt Romney, durante su primer debate electoral.

Barack Obama y Mitt Romney, durante su primer debate electoral.

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óscar Bellot | Madrid
León

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En tiempos de crisis económica, los ajustes se multiplican por todas partes. Excepto en lo que atañe a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que van camino de reventar de largo el récord establecido hace cuatro años en cuanto a recaudación se refiere.

Si en 2008 la campaña demócrata empleó unos 760 millones de dólares en hacerse con los poco más de 69 millones de votos que permitieron a Barack Obama doblegar a su adversario, John McCain, lo que representa algo más de diez dólares por voto, en 2012 ambos partidos podrían rondar la cifra de mil millones de dólares invertidos en defensa de sus candidatos.

Unas cantidades astronómicas necesarias para pagar a los enormes equipos de campaña de ambos aspirantes, mantener oficinas en los distintos estados del país, realizar encuestas, comprar espacios en prensa, radio, televisión e internet para difundir sus mensajes y viajar por todo el territorio para pedir el voto a los electores. Alcanzar el Despacho Oval cuesta mucho dinero y para lograrlo, los candidatos no escatiman esfuerzos, convirtiendo la lucha por las contribuciones en un elemento central de sus actividades.

Financiación

Desde 1976, los aspirantes a la Casa Blanca tienen a su disposición un sistema de financiación pública que les permite sufragar sus gastos de campaña a cambio de comprometerse a no superar un tope determinado. Pero ese mecanismo ha entrado en declive en beneficio de los fondos privados, lo que ha originado una continua escalada de la recaudación electoral.

No solo los candidatos saturan la líneas pidiendo donaciones, sino que los propios partidos, los comités de acción política (PAC) y otros grupos de presión demandan dinero para influir en la contienda.

Desde 2010, un nuevo elemento se ha introducido en el juego. Se trata de los supercomités de acción política (súper PACs), organizaciones que pueden gastar fondos de forma ilimitada en apoyo de un candidato siempre y cuando no tengan ningún tipo de conexión con la campaña del mismo. Son estos súper PACs los que han revolucionado verdaderamente el partido.

Cifras mareantes de dinero circulan por la arena política estadounidense con la esperanza de que los dólares se traduzcan en votos el próximo 6 de noviembre mientras arrecian las voces que claman por una redefinición de las normas que regulan la financiación de las campañas. Ni Obama ni Romney parecen demasiado incómodos con las actuales, que permitirán batir un nuevo récord de gasto... hasta que lleguen los próximos comicios presidenciales.

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