Diario de León

El director de la CIA dimite al admitir una relación extramatrimonial

David Petraeus es una de las figuras clave de la estrategia militar en EE.UU..

Petraeus, con su mujer Holly, en el 2009.

Petraeus, con su mujer Holly, en el 2009.

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EFE | WASHINGTON

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Un escándalo amoroso volvió a sacudir la política estadounidense y costó la dimisión del director de la CIA, David Petraeus, trayendo a la memoria otros casos de faldas que acabaron en dimisión como el del ex senador John Edwards o el del ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer.

El escándalo ha causado estupor, tan sólo tres días después de las elecciones presidenciales, al tener como implicado a un laureado general retirado y respetado en Washington, una de las figuras clave de la estrategia militar estadounidense en Irak y Afganistán.

Todavía son pocos los detalles que han salido a la luz, pero un compungido Petraeus lamentaba su «criterio extremadamente pobre» al haber sido infiel a su esposa, Holly, después de 37 años, en un comunicado en el que anunciaba su dimisión.

Petraeus ponía así punto y final a una carrera brillante, sólo 14 meses después de haber jurado el cargo, y deja un mar de conjeturas después de conocerse que el FBI investiga a su biógrafa, Paula Broadwell, por su supuesto intento de acceder al correo del militar retirado para obtener información clasificada.

Broadwell, casada y con dos hijos, no fue formalmente identificada como su amante, aunque forma parte de la investigación que abrió el FBI tras recibir una pista de que Petraeus estaba envuelto en una relación extramatrimonial.

Líos de faldas

Otros escándalos amorosos recientes acabaron con la carrera de algunos políticos. Una de las caídas más estrepitosas fue la del ex senador demócrata, John Edwards, que fue candidato a la vicepresidencia en el 2004, cuyo mito se desintegró cuando se supo en el 2008 que tuvo una relación extra matrimonial cuando su esposa Elizabeth estaba gravemente enferma de cáncer. Edwards inició un romance con Rielle Hunter en el 2006, fruto de la cual tuvo una hija, que tardó en reconocer, incluso llegó a negar, y su mentira acabó con sus aspiraciones.

Ese mismo año el ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, se vio forzado a dimitir después de que el Servicio de Rentas Internas (IRS) descubriera en una investigación rutinaria su relación con una prostituta, que cobraba hasta 1.000 dólares la hora. Spitzer, casado desde hacía 21 años y padre de tres hijas, se vio vinculado a una red de prostitución como las que combatía cuando era fiscal general del Estado.

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