Israel seguirá con los asentamientos a pesar de las condenas internacionales
España, como otros países, convoca al embajador hebreo para recibir explicaciones.

Imagen de un complejo inmobiliario en Maalé Adumin, cerca de Jerusalén.
Israel seguirá adelante con la polémica construcción de viviendas en una zona crucial próxima a Jerusalén que romperá la continuidad territorial palestina, a pesar de la ola de condenas internacionales que generó la decisión, informaron ayer fuentes gubernamentales a la edición digital del diario Haaretz . «Seguiremos defendiendo nuestros intereses vitales frente a la presión internacional y no habrá ningún cambio en la decisión adoptada», aseguraron al diario destacadas fuentes en la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que aprobó el plan en represalia por el reconocimiento del Estado de Palestina en la Asamblea General de la ONU.
El Gobierno israelí considera que la petición violó los acuerdos existentes entre las partes, por lo que, según las fuentes, «no es de extrañar que Israel no se haya quedado de brazos cruzados» y aprobara extender la colonización. Horas después del reconocimiento de Palestina en la ONU, el gobierno israelí aprobó 3.000 nuevas viviendas en distintos asentamientos de Cisjordania y reactivó los planes para construir en la zona conocida como E-1, entre Jerusalén y la ciudad-asentamiento de Maalé Adumim.
Quejas
Por las dramáticas consecuencias que estos planes tendrán para la solución de dos estados, España, Gran Bretaña, Francia, Suecia y Dinamarca condenaron la decisión y convocaron a los embajadores israelíes en sus respectivas capitales para dar explicaciones y pedirles que Israel «retire el proyecto».
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, anunció el «disgusto» de su país tanto por la construcción en territorio ocupado como por la congelación que Israel impuso a los impuestos que recolecta para la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
También Alemania, Holanda y Rusia hicieron público su malestar ante el nuevo plan israelí, mientras que la Liga Árabe consideró que dificultan los esfuerzos para reanudar el estancado proceso de paz entre Israel y los palestinos. Fuentes diplomáticas de varios países europeos confirmaron que en la UE «hay un enfado muy importante» y que los países europeos consideran que «el proyecto E1 es una línea roja que no se puede cruzar».
Pese a las condenas, portavoces del Ministerio israelí de Exteriores se mostraron tranquilos ante la reacción y señalaron que convocar a un embajador para transmitirle una protesta no deja de ser «algo dentro de lo normal». «Tenemos muy buenas relaciones con estos países. Han criticado nuestra decisión, eso es algo público, y nosotros tampoco estamos particularmente contentos con el voto en la ONU», declaró el vice-portavoz diplomático Paul Hirschson.