Letta sigue adelante en Italia mientras los interrogantes se ciernen sobre Berlusconi

Letta gesticula junto al ministro de Interior, Alfano.
El primer ministro italiano, Enrico Letta, reforzado tras haber obtenido en las últimas horas el renovado apoyo del Parlamento y poner fin a una crisis política que sumió al país en la incertidumbre, seguía ayer adelante, mientras los interrogantes se ciernen ahora sobre el futuro de Silvio Berlusconi.
Letta ha vuelto al trabajo en una jornada en la que las disputas políticas han quedado, sin embargo, relegadas a un segundo plano ante la inesperada tragedia del naufragio de una embarcación en aguas italianas frente a la isla de Lampedusa.
Berlusconi es considerado el gran perdedor de la jornada del miércoles, ya que tras haber provocado la apertura de la crisis el pasado sábado al obligar a dimitir a los cinco ministros del gabinete Letta que pertenecían a su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL), tuvo que dar marcha atrás y apoyar la moción de confianza.
El ex primer ministro afronta ahora las fuertes tensiones que han quedado en su formación y, a partir de hoy, el trámite que puede dejarle sin su escaño en el Senado.
Y es que mientras Letta obtenía el respaldo del Parlamento, incluso con márgenes mayores a los que logró en su investidura, y con el reconocimiento a su labor y a la estabilidad que ofrece a Italia, el PDL se resquebrajaba. Las tensiones en el seno de la formación conservadora fueron en aumento después de que un grupo de una veintena de senadores del PDL se desmarcaran de la línea de Berlusconi y decidieran apoyar a Letta en la moción de confianza que afrontaba en la Cámara Alta.
Una toma de posiciones con la que se sellaba la ruptura dentro de la formación entre el ala más radical, dispuesta a abocar al país a elecciones anticipadas, y el ala moderada, decidida a apoyar al Gobierno en este momento delicado.
El respaldo a Letta de los llamados «disidentes» del PDL llegaba, además, después de que el secretario del partido, Angelino Alfano, hasta ahora considerado el «delfín político» de Il Cavaliere », pidiera un voto de todo el partido a favor del Ejecutivo, en un comportamiento interpretado como un desafío directo a Berlusconi.
Acorralado y sabedor de que Letta contaba con los números necesarios para superar el trámite parlamentario con o sin su apoyo, Berlusconi optó por dar marcha atrás y anunció que le brindaba su apoyo.