La UE todavía confía en seducir a Ucrania para su proceso de integración
El líder ucraniano está decidido a mantener en la cárcel a Julia Timoshenko.
Rajoy, a su llegada anoche a Vilna, donde asistirá la cumbre de la UE.
Los líderes de la Unión Europea y de la Asociación Oriental (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania) comenzaron ayer con una cena en Vilna, la capital de Lituania, su tercera cumbre conjunta.
La repentina decisión de Ucrania de no firmar el Acuerdo de Asociación con la UE y priorizar sus relaciones con Rusia acapara la agenda del encuentro. El Gobierno ucraniano adoptó esta medida el jueves de la semana pasada y, desde entonces, las protestas en las calles de Kiev y de otras ciudades del país en contra del portazo a Europa no han cesado.
Los manifestantes exigen también la puesta en libertad de la ex primera ministra, Julia Timoshenko, que era la principal condición que Bruselas imponía para iniciar con Ucrania el proceso de integración. En un mensaje enviado a los líderes europeos, Timoshenko, que cumple una condena de siete años de cárcel en un juicio politizado y amañado desde el poder, pide la firma del Acuerdo de Asociación «sin dudarlo y sin condiciones, incluyendo lo relativo a mi propia liberación».
En la carta, entregada por sus familiares, la líder de la Revolución Naranja de 2004 sostiene que «al firmar con nosotros el acuerdo, ayudáis a todo un pueblo a superar una brecha entre civilizaciones creada por ideologías erróneas e imperios agresivos». Timoshenko insiste, refiriéndose a sí misma, en que «no sólo hay que liberar a los prisioneros políticos. Hay que liberar a toda Ucrania».
A la cumbre de Vilna asiste el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, quien aseguró el miércoles que la «generosa oferta» de asociación de la UE a Ucrania sigue en pie. Lo reiteraron ayer en Vilna la canciller alemana, Angela Merkel —que se mostró poco optimista— y los dirigentes europeos José Manuel Durao Barroso y Herman Van Rompuy.
Poderío económico
De los seis países que participan en la Asociación Oriental, Ucrania es el más grande y poderoso desde el punto de vista económico. La UE confía en conseguir que cambie de idea el presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, quien se propone explicar durante la cumbre la postura de su Gobierno y plantear unas conversaciones con la participación de Rusia. El problema es que Moscú ve incompatible el mantenimiento de las actuales relaciones comerciales con Ucrania y la integración de ésta en Europa. El presidente ruso, Vladímir Putin, insta a Kiev a elegir entre una cosa o la otra. Según advirtió, la firma por Yanukóvich del Acuerdo de Asociación con la UE, que incluye un convenio de libre comercio, obligaría a Moscú a «defender su mercado» con barreras comerciales para impedir una invasión de mercancías europeas a través de Ucrania con aranceles más baratos.
El jefe del Kremlin ha demostrado ser más disuasivo que los dirigentes europeos. Según ha reconocido el primer ministro ucraniano, Nikolái Azárov, Putin les convenció de que no firmaran el acuerdo con Bruselas y para que se aliaran con Moscú en la Unión Aduanera, formada por Rusia, Bielorrusia y Kazajstán. Según Azárov, las negociaciones para «restablecer las relaciones» y, sobre todo, lograr una bajada en los precios del gas comenzarán en breve.