Egipto ratifica su nueva Constitución con un arrollador 98% de los votos
Supone el primer paso de la etapa transitoria tras el golpe militar en el país.

Varios oficiales egipcios cuentan los votos el pasado miércoles.
La nueva Constitución egipcia fue aprobada por el 98,1% de los votantes en el referéndum de esta semana, en el que la participación fue del 38,6%, lo que para las autoridades interinas supone un espaldarazo a su hoja de ruta.
El resultado anunciado ayer por la Comisión Electoral confirma la aplastante victoria del «sí» —sobre la que había pocas dudas— en este primer paso de la etapa transitoria, que arrancó tras el golpe militar que depuso al presidente islamista Mohamed Mursi el 3 de julio de 2013.
Los egipcios tendrán en los próximos meses otras dos citas con las urnas, probablemente la primera para elegir a un nuevo presidente, un puesto al que podría presentarse avalado por el respaldo a la Carta Magna el jefe del Ejército y «hombre fuerte» del país, Abdel Fatah al Sisi.
Unos 20 millones y medio de ciudadanos, de los 53 con derecho a voto, sufragaron en el plebiscito pese al boicot de los Hermanos Musulmanes y otros grupos afines, que convocaron protestas esos días.
El presidente de la Comisión Electoral, Nabil Salib, dijo en rueda de prensa que solo 381.341 personas votaron por el «no» en la consulta, debido a los casi inexistentes llamamientos hacia esta opción.
El pasado jueves ya se filtraron resultados oficiosos que apuntaban a que la Constitución había sido refrendada por más del 95% de los votantes, por lo que la atención estaba puesta en el índice de participación.
El Gobierno interino alardeó en la segunda jornada del plebiscito de la alta participación, la piedra angular de una consulta con la que las autoridades civiles y militares buscaron legitimar el plan transitorio trazado tras el golpe del 3 de julio.
Hacia la democracia
Como dijo el pasado jueves el portavoz de la Presidencia, Ehab Badaui, «el voto representa un fuerte rechazo al terrorismo y un claro respaldo a la hoja de ruta para la democracia, así como al desarrollo económico y a la estabilidad».
El objetivo se logró en parte, ya que aunque la participación no es tan alta como esperaba el Ejecutivo, por lo menos supera el 33% que acudió a votar en diciembre de 2012 la anterior Carta Magna, aprobada con un 64% de los sufragios.
Elaborado por un comité de predominio liberal, el nuevo texto rebaja el tono islamista del anterior, al quedar los principios de la ‘sharía’ o ley islámica a la interpretación del Tribunal Constitucional, en tanto que se prohíben los partidos políticos con base religiosa. El Ejército sale fortalecido en esta Constitución, ya que podrá designar al ministro de Defensa durante los próximos ocho años y mantiene el control sobre su presupuesto.