Diario de León

La matanza de los Alpes destapa una red de tráfico de armas

La Gendarmería se incauta de un arsenal en poder del sospechoso .

El teniente coronel Benoit Vinneman y el fiscal de Annecy, Eric Maillaud, ayer.

El teniente coronel Benoit Vinneman y el fiscal de Annecy, Eric Maillaud, ayer.

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f. iturribarría | parís
León

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La investigación por el cuádruple crimen de Chevaline, que hace año y medio diezmó a una familia británica oriunda de Irak, ha destapado un caso de tráfico de armas y explosivos en ese paradisíaco paraje de los Alpes franceses. La Gendarmería gala detuvo el martes a un amigo del expolicía municipal arrestado horas antes por su parecido con el retrato robot del sospechoso de la carnicería y en los registros domiciliarios del dúo se incautó de un arsenal con 40 armas de guerra, un obús, granadas y detonadores.

«La matanza de Chevaline sigue sin ser esclarecida», declaró ayer el fiscal de Annecy Eric Maillaud, encargado del caso. «De momento nada permite decir que quizá tengamos al asesino pero eso no quiere decir que lo consigamos mañana o pasado mañana», puntualizó en rueda de prensa.

El magistrado confirmó que Eric D., de 48 años y padre de tres hijos, se parece mucho al retrato robot del motorista visto en los alrededores del escenario del drama y que su móvil activó un repetidor telefónico de la zona aquel 5 de setiembre de 2012. Pero ni la motocicleta, ni los dos cascos de motorista ni las numerosas armas que le han sido confiscadas fueron empleadas en los asesinatos a tiros de los tres veraneantes británicos y un cicloturista francés.

Un detalle

No obstante, el expolicía municipal es un apasionado de las armas antiguas y en especial de la firma Luger, la marca de la pistola del crimen, muy cotizada entre los coleccionistas. En su poder se halló una Luger P08 del calibre 9 milímetros y fabricación alemana. Es muy similar a la empleada por el asesino múltiple, con la salvedad de que se trataba de un modelo P06, del 7,65 parabellum y confección suiza.

Los testimonios recabados entre los habitantes de la comarca coinciden en apuntar su temperamento violento, su comportamiento racista y sus amenazas verbales a los turistas. Reservista de la Gendarmería y policía municipal durante 20 años, el pasado verano fue despedido por trapichear con los vales de gasolina de los coches patrulla. Desde otoño trabaja para una empresa de seguridad de la vecina Suiza y participó en el dispositivo de vigilancia del último foro de Davos. El segundo detenido, que intentó escaparse cuando los gendarmes se presentaron en su casa, almacenaba gran cantidad de municiones además de detonadores y explosivos. Los investigadores tratan de averiguar si el tráfico iba dirigido a simples coleccionistas de armas de la Segunda Guerra Mundial o al crimen organizado.

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