El presidente ucraniano aplaza hasta mañana la formación del Gobierno
Turchínov afirma que «el Ejecutivo será legítimo cuando lo respalde la gente del Maidán».

Los ciudadanos han depositado multitud de flores en recuerdo de los fallecidos.
El presidente en funciones de Ucrania y también de la Rada (Parlamento), Alexánder Turchínov, se vio forzado a posponer hasta mañana la votación parlamentaria para dar luz verde a un nuevo Ejecutivo que, según el mismo jefe del Estado interino había prometido, debía haberse constituido ya ayer. «El jueves tendremos nuevo Gobierno. No se pueden tomar decisiones precipitadas. Hay que consultar con el pueblo», explicó el nacionalista Oleg Tiagnibok, líder del partido Svoboda (Libertad).
El dirigente de Batkívshina (Patria) Arseni Yatseniuk, el candidato con más opciones de ocupar la jefatura del Gabinete, añadió que los nombramientos deben hacerse «con la máxima transparencia». «Insto a las fuerzas políticas a no comerciar con cargos. El Gobierno será legítimo no cuando sea votado en el Parlamento, sino cuando reciba el respaldo de la gente que estuvo en el Maidán», añadió el dirigente del partido de la ex primera ministra Julia Timoshenko.
Yatseniuk dijo que los manifestantes ‘estuvieron’ en el Maidán, pero lo cierto es que allí siguen, y las nuevas autoridades deben convencer a las gentes que consiguieron echar al odiado Víctor Yanukóvich de que siguen orientando la toma de decisiones. Consensuar tantas y distintas sensibilidades políticas resulta complicado.
Mientras las gestiones para formar el Ejecutivo se ralentizaban arrancó la campaña electoral para las presidenciales del 25 de mayo. El primero en anunciar que concurrirá a los comicios fue el líder de la Alianza Democrática de Ucrania por las Reformas (UDAR), el ex boxeador Vitali Klichkó. Se desconoce si participará también en la lucha por la jefatura del Estado la ex primera ministra Timoshenko, que salió el sábado de la cárcel.
El hecho de que Timoshenko declinara una candidatura a repetir al frente del Gobierno es para muchos indicio de que tiene puestos los ojos en relevar a Yanukóvich.
Rusia no sale de su estupor por el rumbo que están tomando los acontecimientos en Kiev y lanza señales contradictorias sobre lo que cree que hay que hacer para evitar, a su juicio, males mayores. Mientras, el Parlamento de Kiev prepara un proyecto de ley para eliminar los símbolos de la época comunista.