Rusia está en el punto de mira de Occidente por el avión derribado
Poroshenko prepara demandas judiciales contra los separatistas prorrusos.

Varios ramos de flores apilados en el aeropuerto de Holanda desde donde despegó el avión.
Aunque ha solicitado una investigación exhaustiva, Rusia se encuentra en el punto de mira de las grandes potencias por el asunto del avión de Malaysian Airlines, que el pasado jueves cayó en el este de Ucrania, presuntamente abatido por un misil lanzado por los rebeldes prorrusos.
El avión, un Boeing 777, cubría la ruta Amsterdam-Kuala Lumpur, con 298 personas a bordo, 193 de nacionalidad holandesa (una de ellos también con nacionalidad estadounidense), y se estrelló sin que haya habido ningún superviviente.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y su homólogo estadounidense, John Kerry, coincidieron ayer en la necesidad de que todas las pruebas pasen a disposición de una comisión internacional de investigación.
En una conversación telefónica, Lavrov y Kerry «consideraron imprescindible garantizar una investigación internacional absolutamente sin trabas, independiente y abierta de la catástrofe del avión malasio», señaló un comunicado del Ministerio ruso de Exteriores. Pese a esa aparente colaboración, Washington se ha mostrado también muy crítico con la actitud de Moscú respecto al siniestro.
Los rusos son «los grandes perdedores» tras el presunto derribo del avión y Moscú está más aislado que nunca, según dijo el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, en una entrevista con el servicio de noticias Bloomberg.
El viernes, el presidente de EE UU, Barack Obama, afirmó que Estados Unidos ha concluido que el misil fue lanzado desde el este de Ucrania.
Rusia «continúa aislándose en el mundo» como resultado de la política del presidente ruso, Vladimir Putin, que «ha instigado el conflicto en el este de Ucrania durante meses, alienta a los separatistas y les proporciona equipo militar avanzado», señaló Hagel.
Por su parte, los gobiernos británico y holandés creen que la Unión Europea (UE) debe reconsiderar su relación con Rusia tras el siniestro. El primer ministro británico, David Cameron, habló ayer con su colega holandés, Mark Rutte, y los dos coincidieron en que el vínculo del bloque comunitario con Moscú debería ser revisado.
Antes, el ministro británico de Exteriores, Philip Hammond, advirtió a Putin de que el mundo observa a Rusia para asegurar que cumple con sus obligaciones hacia las víctimas.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, anunció ayer que prepara demandas judiciales para que las organizaciones separatistas prorrusas de las regiones orientales de Donetsk y Lugansk sean calificadas como terroristas. Poroshenko se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores holandés, Frans Timmermans, que llegó ayer a Ucrania para ayudar a que los cuerpos de los 193 holandeses fallecidos sean repatriados lo antes posible.
El ministro de Transporte de Malasia, Liow Tiong Lai, lamentó que la zona no haya podido ser acordonada para evitar el paso de intrusos.