Los israelíes se debaten ante el dilema de un cese de hostilidades con Hamás
El 87% está en contra de una tregua si la organización terrorista sigue atacando.

Un tanque del Ejército israelí en su camino hacia la franja de Gaza rodeado de polvo.
«Quiero que haya paz, pero debemos acabar de una vez por todas con esa organización terrorista», es la respuesta que gran parte de los israelíes de a pie dan estos días ante la posibilidad de que se alcance un alto el fuego con Hamás.
Nisan Edri, 38 años y propietario de una peluquería del centro de Jerusalén, se declara un hombre de paz: «Al final del día, todos queremos vivir tranquilos y que nuestros hijos crezcan en paz». Pero a renglón seguido insiste en que la actual ofensiva en Gaza debe poner punto final a los ataques contra suelo israelí.
«Queda aún mucho por hacer, como desarticular los túneles de Gaza y además, hemos intentado ya varias treguas y no cumplen ninguna, nos siguen disparando cohetes», recalca gesticulando cada palabra y sacándose varias veces de entre una ceñida camisa un colgante de oro con la leyenda hebrea «jai», que significa vida. Sus ideas comulgan con las de la mayoría de la sociedad israelí, que se muestra contraria a que acabe la ofensiva en Gaza, iniciada hace veinte días.
De acuerdo a una encuesta divulgada ayer, el 86,5 por ciento de los encuestados opina que su país no puede aceptar un alto el fuego porque el movimiento islamista «continúa disparando cohetes a Israel, no han sido localizados todos los túneles y Hamás no se ha rendido».
La opción contraria, por la que se decantó un escueto 9,7 de los entrevistados, era la de apoyar un cese de hostilidades porque «Israel ya ha tenido suficientes logros, han muerto soldados y es hora de parar».
Todo, según el sondeo realizado por una respetada firma con una muestra de 504 personas, representativa de la población hebreo-parlante israelí. El Canal 10 de la televisión israelí eleva a un 87 por ciento los que rechazan un alto el fuego en estos momentos.
El quiosco donde Golani Moshé, de 46 años, prepara ensaladas, zumos y meriendas, parece en las últimas semanas una garita del Ejército israelí.
«No estoy de acuerdo con un alto el fuego porque cada año tenemos una nueva guerra», afirma con rotundidad.
«Hoy mismo nuestros soldados han encontrado en una cómoda de bebés munición, junto a biberones y pañales», recalca mientras exprime unas naranjas.
Pese al ruido circundante y las incesantes noticias que escupen los informativos, que en una misma jornada informan de las tentativas para un alto el fuego al tiempo que continúan los disparos de cohetes y los bombardeos de las fuerzas israelíes, Moshé lo tiene claro. «En Gaza hay 20.000 terroristas y el resto es la pobre población que tienen secuestrada», afirma.