La guerra avanza en Ucrania mientras la diplomacia negocia en Minsk
Los prorrusos logran importantes avances en Donetsk y desprecian la tregua.

Varias personas caminan junto a un artefacto explosivo caído en Kramatorsk.
Aunque el presidente ruso, Vladímir Putin, ha condicionado la celebración de la cumbre a cuatro bandas de Minsk al éxito de las negociaciones previas y éstas continuaban ayer por la noche, todo indica que la canciller alemana, Angela Merkel, Putin y sus homólogos francés y ucraniano, François Hollande y Petro Poroshenko, se reunirán hoy en la capital bielorrusa.
Y eso pese a que quedan muchos flecos por amarrar y la situación sobre el terreno en el este de Ucrania, en donde ayer se recrudecieron los combates, no parece el mejor contexto para las negociaciones. En lo que sí coinciden casi todas las partes implicadas en este nuevo proceso de paz, iniciado la semana pasada por Merkel y Hollande con sendas visitas a Kiev y Moscú, es en que la cumbre de hoy en Minsk «es la última oportunidad para la paz».
El jefe del Estado galo declaró ayer en el Elíseo que acude a Bielorrusia junto con la canciller germana «con la firme voluntad de lograr la paz». A juicio de Hollande, todos están interesados en el éxito de la cumbre «en primer lugar los ucranianos, para que recuperen la estabilidad manteniendo la integridad territorial, pero también Rusia, para que pueda mantener relaciones conforme a su pasado y futuro común con la UE». «Todos ganaríamos en lo económico si se restablecieran los intercambios», interrumpidos por las sanciones, agregó.
Mientras en Minsk se ultimaban los preparativos para la crucial reunión, en el este de Ucrania las partes contendientes trataban de ganar terreno a fin de estar lo mejor situadas posible a la hora de delimitar la línea de separación. Esta cuestión amenaza con malograr los esfuerzos de paz, ya que los rebeldes se niegan a admitir el trazado pactado en septiembre y pretenden que se les reconozcan sus últimas conquistas.
Los insurgentes, según sostuvo Poroshenko en el Parlamento, atacaron ayer con una treintena de misiles Smierch (tornado) el cuartel general de las tropas ucranianas en la región de Donetsk, situado en el aeródromo de Kramatorsk. Fuentes del Gobierno elevan a 15 los muertos durante el ataque, siete de ellos civiles.