Tsipras pretende cambiar el ajuste por reformas pactadas con la Ocde
El Gobierno de Atenas advierte de que si no logra un acuerdo puede buscar financiación en EE UU, Rusia o China.
El plan griego que hoy estará en la mesa del Eurogrupo, según la prensa del país, sería el siguiente: abandonar el actual plan de rescate, que caduca a fin de mes, con un programa puente de financiación hasta el verano, idea ya conocida, y olvidarse del 30% de los recortes exigidos a cambio de un paquete de diez reformas elaboradas con la Ocde. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es el club de los 34 países más ricos. Su secretario general, el mexicano José Ángel Gurría, que podría ser una especie de mediador en este debate, voló ayer a Atenas y se reunió con el nuevo primer ministro, Alexis Tsipras, del partido de izquierda Syriza, y con el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis.
Gurría llegaba del G-20 de Estambul, donde precisamente presentó el informe ‘Apostando por el crecimiento’, más en la línea de la postura griega. Obviamente en Estambul se ha hablado mucho de Grecia. Estuvieron allí todos los que hoy se encontrarán en Bruselas, desde los ministros de Finanzas de la zona euro a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE,) y Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI). Junto a la Comisión europea, BCE y FMI forman la llamada Troika que prestó 240.000 millones de euros a Grecia a cambio de duros planes de ajuste. La Troika es lo primero que quiere cargarse Tsipras, una cuestión de forma en la que también choca con la Unión Europea.
Tsipras, ganador de las elecciones de enero con la promesa de romper con la austeridad, quiere probar una vía distinta, con menos sacrificios para la sociedad griega. Oficialmente la respuesta en Bruselas es que no, por el miedo que da en Europa la ruptura de las reglas de juego. Pero en realidad todos saben que deben llegar a un acuerdo.
Tsipras no piensa renunciar a las inversiones para atajar la «crisis humanitaria» griega, su gran promesa electoral, y, por tanto, tampoco a rebajar el superávit primario. En principio, espera sacar esto en limpio, y por alguna razón la bolsa de Atenas subió ayer un 8%. «Lo que queremos es un acuerdo, pero si no lo hay y Alemania prefiere hacer saltar Europa por los aires recurriremos al plan B, que es obtener fondos de otra fuente, que en el mejor de los casos podría ser Estados Unidos, o Rusia o China», espetó ayer el ministro de Defensa, Panos Kammenos.