Los hutíes continúan su avance en Adén a pesar de los ataques de la coalición
La alianza militar insiste en que los rebeldes atacan objetivos civiles en Yemen .

Varios yemeníes contemplan los destrozos provocados por un bombardeo aéreo.
Los combatientes del movimiento chií de los hutíes han continuado su avance en la ciudad meridional de Adén, la segunda mayor del Yemen, a pesar de los incesantes bombardeos de la coalición árabe comandada por Arabia Saudí.
Los milicianos de este grupo, también conocido como Ansar Alá, lograron ayer avanzar hacia el puerto de Adén y penetrar en el barrio de Al Qalua, vecino a la zona de Al Muala, donde se encuentra el puerto de la ciudad. En su incursión, han ocupado el Ayuntamiento, cercano a la sede del Gobierno regional.
Un residente de Al Muala, Mohamed Hasan, indicó por teléfono que los combatientes de las tribus leales al presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, se vieron obligadas a replegarse ante el intenso bombardeo lanzado por el grupo chií contra sus posiciones.
«Los bombardeos son intensos y algunos hogares están incendiados. La gente permanece en su casas paralizada por el miedo», aseguró el testigo.
Una denuncia sobre la que también insistió el portavoz saudí de la operación militar, conocida como Tormenta de firmeza, que insistió en que los rebeldes atacan objetivos civiles.
En su rueda de prensa diaria, el general saudí Ahmad Asiri aseguró que los hutíes han establecido sus centros de operaciones y sus sedes en hoteles y edificios de viviendas, para burlar los ataques de los aviones de la coalición.
En Adén, los Comités Populares, como se conoce a las milicias que respaldan al presidente Hadi, intentan resistir la embestida de los hutíes con el apoyo de la coalición, que les envía ayuda desde el aire.
El pasado febrero, Hadi instauró la sede del Gobierno en esta ciudad tras huir de Saná, donde los rebeldes chiíes le sometían a un férreo control. Desde aquí intentó reorganizar la resistencia al avance de los milicianos rebeldes hasta que buscó refugio en Riad, coincidiendo con el comienzo de la ofensiva aérea árabe.
Desde el pasado 26 de marzo, día del inicio de la Operación Firmeza, han muerto al menos 185 personas, sin contar las bajas en el bando hutí.
Debido a la escalada de la violencia, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) instó el sábado a un alto el fuego humanitario de 24 horas, que permita a su personal entregar material sanitario a los heridos.
Según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, siglas en inglés), hay 334.000 desplazados en Yemen, donde 16 millones de personas de sus casi 26 millones de habitantes necesitan algún tipo de ayuda humanitaria.
En la jornada de ayer también se registraron enfrentamientos entre hutíes y milicias leales a Hadi en la ciudad de Lawdar, en el norte de la provincia sureña de Abian, situada al este de Adén.
Los choques tuvieron lugar después de que los aviones de la coalición bombardearan el cercano cuartel de la Brigada Al Maguid, que responde a las órdenes del movimiento hutí.
El portavoz de la coalición árabe indicó desde Riad que sus aviones bombardearon también varios vehículos de los hutíes en la provincia sureña de Al Dalea, así como concentraciones de combatientes en la provincia central de Al Baida, que estaban de camino hacia Adén.
Asiri agregó que fueron atacados en otras partes del país varios convoyes que también se dirigían a Adén.
Además, informó de que continúan los bombardeos contra las posiciones de los hutíes en la frontera entre el Yemen y Arabia Saudí, donde el movimiento chií tiene su principal feudo.
En Saná, la capital, paralelamente a los enfrentamientos, los hutíes han detenido a 39 dirigentes de uno de los principales grupos políticos del país, el Partido de la Reforma Islámica, brazo político de los Hermanos Musulmanes yemeníes.
Las detenciones se han producido poco después de que esta formación anunciara su apoyo a la operación militar árabe contra la milicia chií.
Lejos de la guerra entablada entre hutíes y la coalición capitaneada por Riad, los combatientes yihadistas del grupo terrorista Al Qaeda se retiraron ayer de la ciudad de Al Mukala, capital de la provincia de Hadramaut, de donde habían expulsado a las fuerzas de seguridad el pasado viernes.