Diario de León

El contable de Auschwitz asume ante el juez la realidad del exterminio nazi

Gröning, de 93 años, es acusado por la Fiscalía de colaboración en el asesinato de al menos 300.000 personas.

Publicado por
juan carlos barrena | berlín
León

Creado:

Actualizado:

«Para mí no hay duda alguna de que soy moralmente culpable». Con esta confesión del nonagenario antiguo oficial de las temidas SS nazis Oskar Gröning comenzó ayer en la localidad alemana de Lüneburg el que puede ser el último proceso por los crímenes contra la humanidad cometidos en el campo de exterminio de Auschwitz. A punto de cumplirse las siete décadas del fin de la II Guerra Mundial y coincidiendo estos días con el aniversario de la liberación de distintos campos de concentración nacionalsocialistas, no quedan ya muchos testigos, víctimas o verdugos, de las atrocidades cometidas por el régimen de Adolf Hitler.

Gröning, de 93 años, necesitó un andador para llegar a la sala donde estaban varios supervivientes y familiares de las víctimas del mayor campo de exterminio nazi, donde fueron asesinadas cerca de un millón de personas, la mayoría judíos, en las cámaras de gas. El hoy anciano era un joven de 21 años cuando en otoño de 1942 fue destinado a Auschwitz, donde trabajó algo más de dos años como contable, administrando el dinero y las divisas que eran arrebatados a los presos al llegar a la temida rampa, el lugar donde se decidía quienes marchaban a la muerte o eran elegidos para trabajar como esclavos para fallecer igualmente de hambre, agotamiento o enfermedad.

La Fiscalía le acusa de colaboración en el asesinato de al menos 300.000 personas por su trabajo. Allí ayudó al régimen nazi a «obtener ventajas económicas» de los crímenes, dijo el fiscal Jens Lehmann. Y Gröning no niega nada. «Estuve allí, vi las cámaras de gas y los crematorios, es algo que me atormenta», dijo el anciano, que ya en los años 80 hizo pública su vida para hacer frente a los negacionistas del exterminio. Pero también aseguró que «sobre las acusaciones no puedo decir nada, ya que no tenían que ver con mi área».

Gröning había declarado ya hace diez años en la prensa que solo había sido un pequeño engranaje en la maquinaria de Auschwitz y que su labor se había limitado a la contabilidad.

tracking