Perfil | David Cameron | PRIMER MINISTRO BRITÁNICO
La serenidad y el balance del líder
David William Donald Cameron nació hace 48 años en una familia de ‘stockbrokers’ en la City financiera, por la vía paterna, y de descendientes de reyes por la materna. Se educó en un internado desde los siete años y remató su formación en el elitista colegio de Eton. Entre el fin de su tiempo escolar y su ingreso en la Universidad de Oxford, donde obtuvo una buena nota en la licenciatura más popular entre los gobernantes —Política, Filosofía y Economía—, tuvo una breve experiencia laboral como asistente de un diputado conservador amigo de la familia.
Un viaje por los países del Telón de Acero le causó conmoción, asentando en él la creencia en el beneficio de la libertad individual y el rechazo al Estado intervencionista. Tras licenciarse, entró en el Departamento de Investigación y Análisis de los ‘tories’y cuatro años después ya era asesor del ministro de Hacienda, Norman Lamont, y del primer ministro, John Major.
Tras la derrota de los conservadores por Tony Blair, trabajó como analista y relaciones públicas de un conglomerado de medios de comunicación, Carlton. Hasta que el diputado conservador por la exquisita comarca de Witney, Shaun Woodward, casado con una rica heredera de una gran cadena de supermercados, cruzó las bancadas de la Cámara de los Comunes para convertirse en laborista con mayordomo. Cameron ganó el escaño. Se había casado con Samantha Sheffield, hija de una familia con más dinero y postín que la suya. Después de su ajustada victoria en 2010 sobre un laborismo agónico y de gobernar con claroscuros una coalición en un tiempo de tremenda crisis, puede ejercer ahora con la serenidad que siempre aparenta.