El FMI enfría el optimismo heleno y abandona Bruselas
El día del deshielo, el día en el que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, volvían a reunirse en Bruselas para intentar acercar posturas de cara a un acuerdo sobre la prórroga del segundo rescate —quedan aún por liberar 7.200 millones—. Eran muchas las esperanzas puestas en la cita. «Sólo habrá reunión si hay perspectivas de avanzar en la consecución de un acuerdo», advertían estos días fuentes comunitarios. Lo hubo, se limaron asperezas pero el pacto sigue haciéndose se rogar. Sin embargo, la Bolsa de Atenas se disparó ayer más de un 8% como consecuencia del optimismo que comenzó a impregnarse la noche del miércoles en los márgenes de la cumbre entre la UE y los Estados de América Latina y Caribe.
Y cuando todo parecía haberse reconducido, llegó el FMI y dio un sonoro puñetazo sobre la mesa que sorprendió y mucho en la capital comunitaria. «Existen grandes diferencias. No ha habido progresos para eliminar estas diferencias en los últimos días y estamos bastante lejos de un acuerdo», advirtió desde Washington Gerry Rice, portavoz del Fondo. Tras recalcar que «la pelota ahora está en el tejado griego», anunció que sus técnicos habían abandonado Bruselas a la vista de la dificultad de llegar a nuevos avances en los próximos días. Rice, que no se anduvo con rodeos, recordó cuáles son los principales puntos de discusión y sobre los que el FMI, en principio, no cederá.