Tsipras no parece dispuesto a mover ficha, pero la negociación no ha muerto

El primer ministro griego asegura que las exigencias europeas son imposibles de cumplir.

Alexis Tsipras, durante la rueda de prensa de ayer.

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Ingrid Haack | Atenas
León

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El primer ministro griego, Alexis Tsipras, dio ayer nuevamente prueba de que no está dispuesto a mover ficha y ceder a las pretensiones de los acreedores, y aunque un acuerdo parece improbable en la reunión del Eurogrupo de hoy, no hay indicios de que las negociaciones hayan muerto.

Tsipras lanzó ayer un nuevo órdago a los socios europeos al advertir que si los intentos de alcanzar un acuerdo «sostenible» fracasan, la cúpula de la UE tendrá que «cargar con las consecuencias» del «no» griego.

El líder izquierdista se refería con ello básicamente a la actitud de las instituciones —Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI)—, de exigir a Grecia recortes en el sistema de pensiones por valor de 1.800 millones de euros.

En una rueda de prensa con el canciller austríaco, Werner Faymann, el primer ministro volvió a insistir en que estas exigencias son imposibles de cumplir y que lo que necesita Grecia es un programa que garantice la sostenibilidad de la economía y acabe con el «círculo vicioso de la austeridad».

Tsipras reiteró que su Gobierno ha presentado a las instituciones un plan que se ajustaba a sus exigencias presupuestarias, pero que proponía otras medidas para asegurar los ingresos, y por tanto, el rechazo solo es explicable por motivos políticos.

«Hemos presentado un plan integral que responde a las exigencias financieras y con las reformas que nos exigen. En cuanto al IVA, con excepción de la petición exagerada de subirlo para los medicamentos y la electricidad, hemos planteado medidas que llevan a un aumento de los ingresos del PIB en un 1%», recalcó.

A los medios

Aseguró también que el programa de reforma de las pensiones contempla una eliminación paulatina de las jubilaciones anticipadas hasta 2022 con un efecto fiscal de 2.500 millones de euros.

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«Obviamente el ahorro no puede ser de 1.800 millones de euros (como reclaman los acreedores para 2016), sino que será de 300 millones, pero eso no quiere decir que no sea una reforma muy importante», señaló. Con estas declaraciones Tsipras se dirigía sobre todo a los medios extranjeros, que a juicio del Gobierno heleno están ofreciendo una visión sesgada de las negociaciones, lo que le ha llevado en los últimos días a filtrar las diversas propuestas planteadas a los acreedores, y a un contraataque por parte de éstos.