El corralito se prolonga hasta el jueves
Los bancos griegos seguirán cerrados, como mínimo y de momento, hasta el jueves. Ya es un pequeño incumplimiento del primer ministro, Alexis Tsipras, quien prometió que, tras el referéndum, abrirían y todo volvería a la normalidad. Pero el corralito se mantiene y seguirán las colas en los cajeros con un límite de disposición de 60 euros, 50 en la práctica porque casi se han agotado los billetes de 20.
Es un mínimo aplazamiento que este lunes se asimiló con cautela, porque parecía que ayer se abría una posibilidad de negociación, pero una nueva extensión a partir de ahora haría saltar las alarmas. Los rumores en la calle corren sin control y la gente se pone en lo peor. Se teme que, en realidad, el control de capitales pueda durar semanas o un mes, empiece hacer mella en todo el sistema y comience la escasez de productos
Con el beneficio de la duda y reforzado por su triunfo político en el reférendum, Tsipras se movió este lunes rápidamente, como ha demostrado que sabe hacer en los momentos decisivos. Su primera jugada fue sacrificar a Yanis Varoufakis ante la mesa de los acreedores internacionales que abandonó sonoramente la semana pasada. Su popular ministro de Economía dimitió a media mañana «para facilitar la negociación». La otra idea brillante de este lunes para allanar en lo posible el tortuoso camino que se avecina fue lograr la unidad nacional en torno al Gobierno.