La división de Syriza deja tocado el Gobierno
El pacto con Europa para salvar a Grecia corre el riesgo de hacerlo a costa de que caiga el primer ministro, se deshaga el Gobierno, se convoquen elecciones anticipadas o desaparezca la coalición de izquierdas Syriza, o todo a la vez. Resulta una salvación durísima en lo económico, pero también en lo político. En los próximos días Alexis Tsipras tendrá que decidir cómo actuar frente a la rebelión del ala izquierda de su partido, 39 diputados -entre ellos un ministro y varios viceministros- que se negaron a respaldar en el Parlamento la propuesta del Gobierno de aprobar el acuerdo para el rescate del país.
El paquete de medidas salió adelante con 229 votos a favor, 64 en contra y 6 abstenciones, además de una ausencia. Pero el Ejecutivo quedó muy dañado para futuras consultas, como la que se deberá realizar en la cámara el próximo miércoles para ratificar un segundo tramo de reformas imprescindible para empezar las negociaciones para el rescate. La fuerza que obtuvo Syriza en las elecciones de enero al conseguir 149 diputados y quedar a dos escaños de la mayoría absoluta se vio ayer reducida a los 110 fieles aún a Tsipras, que sumados a los 13 votos de sus socios de Gobierno, Griegos Independientes, dibujan una mayoría muy incómoda para afrontar los sacrificios que exige Bruselas.
El ministro del Interior, Nikos Voutsis, reconoció que existe la posibilidad de que se convoquen elecciones anticipadas en septiembre u octubre, aunque el portavoz del Gobierno, Gabriel Sakelaridis, insistió en que la intención más urgente es aplicar las medidas requeridas en el rescate.