El presidente Hollande rearma a Francia para ganar la guerra al terrorismo
Refuerza el arsenal legislativo con una reforma constitucional y más medios para librar la batalla sin cuartel al yihadismo.

El presidente de la República, Francois Hollande, durante su intervención ante las cámaras.
François Hollande emplazó ayer al Parlamento francés a conjurarse con el Ejecutivo en el rearme del Estado de Derecho para librar batalla sin cuartel al Estado Islámico (EI) en la nueva guerra terrorista. El presidente francés instó una reforma constitucional que refuerce la lucha institucional, reclamó la ayuda de la Unión Europea en el control de fronteras porque uno de sus socios ha sido atacado desde el exterior y abogó por una coalición militar única con Estados Unidos y Rusia frente al enemigo común en Siria e Irak. «Francia ha derrotado a adversarios más temibles que estos cobardes asesinos», proclamó el mandatario enfundado oralmente en un uniforme militar al prometer una intensificación de los ataques en Siria, «la principal fábrica de terroristas del mundo».
Comenzó con un minuto de silencio y finalizó con el canto coral de ‘La Marsellesa’ con todos los parlamentarios puestos en pie. Los dos emotivos instantes enmarcaron el solemne discurso institucional de Hollande ante la reunión extraordinaria de las dos cámaras legislativas en el palacio de Versalles, que desplegó todas sus galas republicanas inspiradas en el imperialismo napoleónico. Por primera vez un presidente de la Quinta República se dirigía directamente a todo el Parlamento gracias a una reforma constitucional introducida por el conservador Nicolas Sarkozy que no llegó a disfrutarla.
Como en otros hitos históricos la ocasión lo merecía porque, una vez más, «Francia está en guerra», proclamó el jefe del Estado y de los Ejércitos, aunque no se trate de un conflicto bélico al uso. Los atentados en cadena del viernes en París, el mayor ataque terrorista en la historia de Francia, «son actos de guerra», sentenció. «Estamos en guerra, pero esta guerra es de otro tipo, con un nuevo adversario, y tiene que haber un régimen constitucional capaz de gestionarlo», argumentó.
Hollande encadenó las frases guerreras con tono marcial. «Frente a los actos de guerra que han sido cometidos sobre nuestro suelo debemos ser implacables». «No estamos empeñados en una guerra de civilización porque estos asesinos no representan a ninguna. Estamos en una guerra contra el terrorismo yihadista que amenaza a todo el mundo y no solamente a Francia». «La necesidad de destruir a Daesh constituye un asunto que concierne a toda la comunidad internacional». «Varias decenas de amigos extranjeros forman parte de las víctimas, que representan a 19 nacionalidades diferentes».
El presidente proclamó que «los actos de guerra del viernes fueron decididos, planificados y preparados en Siria, organizados en Bélgica y perpetrados en nuestro suelo, con complicidades francesas». Afirmó que los terroristas atacan a Francia «porque es un país de libertad y somos la patria de los derechos humanos». Y sentenció que «el terrorismo no va a destruir la República, la República va a destruir el terrorismo».
Sin desprenderse de la oratoria castrense, anunció la intensificación de los bombardeos en Siria emprendida el domingo con el bombardeo masivo del bastión sirio del EI, el envío el jueves del portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo oriental para triplicar la actual potencia de fuego de las operaciones militares y la extensión del estado de emergencia decretado el viernes tres meses más, es decir, hasta finales de febrero.
También adelantó su intención de reunirse en los próximos días con los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y Rusia, Vladimir Putin, para unir fuerzas en el marco de una «grande y única coalición».
El arsenal del Estado se reforzará con la creación de 10.000 plazas adicionales en la Policía y las Fuerzas Armadas, así como la congelación de cualquier recorte en materia militar hasta 2019.