Juncker censura comparar refugiados con terroristas
En Bruselas, la capital comunitaria, hace demasiados días que sólo se habla de París, de terror y yihadismo. La política ha quedado aparcada, pero la política es el sino de la UE y ayer, de la mano de la propia ciudad, se volvió a hablar de ella. De refugiados, de inmigración, de cooperación antiterrorista o del espacio Schengen. Paradójicamente, ocurrió en Estrasburgo, donde el Parlamento Europeo celebra esta semana sesión plenaria. Allí estuvo el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que ha visto cómo se tambalea Schengen o cómo su estrategia con los refugiados está más discutida que nunca tras el 13-N.
En una emotiva intervención, quiso compartir el «dolor» que están sufriendo los franceses al grito de «¡Viva Francia!». «Biografías rotas, sueños inacabados... Compartimos su dolor y admiramos la reacción de una República que también es la nuestra», recalcó entre aplausos del hemiciclo. Realizó una encendida defensa de las personas que demandan protección huyendo de la guerra. «Quiero alertar de las amalgamas peligrosas, perniciosas, que igualan a refugiados, demandantes de asilo e inmigrantes con los terroristas. No podemos ceder a esa tentación dramáticamente ridícula».