El Estado Islámico devuelve a Irak a sus tiempos más oscuros de violencia
La ONU asegura que entre enero de 2014 y octubre de 2015 hubo 18.800 muertos.

Un hombre camina entre los escombros de un edificio.
Trece años después de la invasión de Estados Unidos que terminó con la dictadura de Sadam Hussein, los civiles iraquíes sufren una violencia que «sigue siendo asombrosa» y que dejó al menos 18.800 muertos entre enero de 2014 y octubre de 2015, según el último informe de Naciones Unidas.
A esta cifra hay que sumar 2,3 millones de nuevos desplazados internos en un país roto, que se acerca de nuevo a las cifras de fallecidos de la época más dura de la guerra sectaria (2006-2007) después de la irrupción del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que tiene su bastión en la ciudad de Mosul.
«Incluso las obscenas cifras de víctimas no logran reflejar de forma precisa lo terriblemente que están sufriendo los civiles en Irak», lamentó el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al-Hussein, en un comunicado en el que aseguró que el informe dado a conocer ahora «ilustra (aquello) de lo que intentan escapar los iraquíes que huyen a Europa. Éste es el horror al que se enfrentan en su tierra».
La entrada en escena del EI, nacido en Irak y que combina elementos del antiguo partido gubernamental Baaz con militantes de Al-Qaida, es una de las claves de este regreso a los tiempos más oscuros de la posguerra. Mientras que Occidente tomó realmente conciencia de la amenaza que supone el EI en noviembre, cuando los yihadistas golpearon en París y mataron a 137 personas y poco después derribaron un avión con 224 turistas rusos sobre el Sinaí, en Egipto, los civiles iraquíes sufren cada día el terror desde la caída de Mosul y la proclamación del califato en el verano de 2014.
Esclavos
El último informe de la Misión de Asistencia de la ONU para Irak (Unami) y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denuncia que unas 3.500 personas «están siendo retenidas actualmente como esclavas por el EI, mayoritariamente mujeres y niños, que proceden principalmente de la comunidad yazidí, pero algunos también provienen de otros grupos y minorías étnicas y religiosas». La ONU ha verificado además informaciones que sugieren que entre 800 y 900 niños en Mosul fueron secuestrados para recibir entrenamiento militar y religioso.«EL EI no comenzó su trabajo en París o Beirut. Empezó con el pogromo de Irak de junio de 2014, con ataques a más 2,5 millones de personas de diferentes religiones y etnias que coexistían desde hace siglos. Los cristianos fueron expulsados; los turcomanos y chiíes, decapitados; y las mujeres y niños yazidíes, esclavizados», subrayó la analista Maya Yahya.