VISITA HISTÓRICA
Las cadenas hoteleras de EE UU inician su desembarco en Cuba
La llegada del presidente Obama acaba con el monopolio español en el sector turístico.

Obama, junto a su esposa y sus hijas, son recibidos por el canciller cubano Rodríguez. A. ERNESTO
mercedes gallego | la habana
«El Air Force One ha despegado. El presidente Barack Obama se dispone a hacer historia en Cuba». Así recogía el gabinete de prensa de la Casa Blanca el momento en que ayer Obama volaba hacia La Habana para poner a cero el marcador de la historia: 88 años sin que un presidente de EE UU visitase la isla situada a sólo 145 kilómetros de los cayos de Florida.
Al levantarse el telón, Obama no apareció solo. Al despegue de la primera familia le precedió una nutrida delegación con varias docenas de congresistas, cientos de hombres de negocios y numerosos líderes del exilio cubanoamericano partidarios de la reconciliación. En total, la delegación estadounidense ha ocupado 1.200 habitaciones de hotel en La Habana, sin contar los 2.000 periodistas acreditados. La mayoría de los extranjeros han tenido que conformarse con habitaciones en casas particulares donde carecen de Internet. Pero lo más importante que ha precedido la llegada del presidente estadounidense es la firma de un acuerdo que abre por primera vez en más de medio siglo la operación de hoteles en Cuba a empresas estadounidenses, a las que ya no se ve con el resentimiento de quienes vieron su país convertido en prostíbulo de casinos y mafiosos.
El monopolio de Sol Meliá, Barceló, Iberostar, Roc y hasta una decena de cadenas hoteleras españolas que prácticamente dominaban el alojamiento de calidad en la isla acaba de resquebrajarse en favor de nombres como Starwood y Sheraton.
El acuerdo se firmó la misma víspera de la llegada de Obama, con una licencia concedida por el Departamento del Tesoro que, de alguna manera, vuelve a agujerear el embargo que aún sigue en vigor. El vicepresidente de la cadena Starwood lo consideró «un momento crucial para la industria y un punto de inflexión en la historia de los dos países». Por algo a Obama le acompañan, además del secretario de Estado John Kerry, la secretaria de Comercio Sue Pritzker; el de Agricultura Tom Vilsack, y hasta la administradora general de pequeña y mediana empresa, Maria Contreras-Sweet.
El Gobierno cubano ve en el desembarco de la hostelería estadounidense una forma de enfrentar la avalancha turística que esta semana tiene desbordada la isla, donde las instalaciones son precarias. Sin que viajar de turista a Cuba sea legal, el flujo de estadounidenses aumentó el año pasado un 77% y este año Cuba podría llegar a los 4 millones de turistas.
Eso, sumado a las medidas de apertura económica del Gobierno de Raúl Castro, ha logrado que más de un cuarto de la fuerza laboral cubana sean ya trabajadores por cuenta propia, conocidos en la isla como cuentapropistas.