La CE recrimina la no cooperación antiterrorista
Jean-Claude Juncker invita a los países a «no ceder a las presiones de los diferentes lobbies» .
adolfo lorente | bruselas
La Bruselas política comenzó ayer a tirarse los trastos a la cabeza por la ineficiente coordinación que existe en el seno de la Unión Europea en materia antiterrorista, una competencia que es nacional y que muy pocos países están dispuestos a ceder. «Si los gobiernos hubiesen seguido sus propuestas, la situación no sería la que tenemos ahora», lamentó el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que invitó a las capitales a «no ceder a las presiones de los diferentes lobbies». También tuvo para el Parlamento comunitario. «Creemos que hace falta la unión de la energía, del mercado de capitales, la económica, pero también la unión de la seguridad», sostuvo haciendo referencia a medidas para mejorar la protección de las fronteras exteriores y para contar con un registro europeo de datos de pasajeros aéreos (PNR), que ya está aprobado pero no implantado. «Es necesario el PNR, la solución la tiene ahora el Parlamento», lamentó.
Juncker realizó estas declaraciones junto al primer ministro francés, Manuel Valls, que se desplazó hasta Bruselas para participar en la reunión semanal del Colegio de Comisarios. Su visita ya estaba prevista antes del 22-M, pero es más que posible que de todos modos hubiese viajado a la capital comunitaria para mostrar su pésame en persona a los belgas. De hecho, guardó un minuto de silencio frente a la parada de metro de Maalbeek. Lo hizo en compañía de Juncker y del primer ministro del país, Charles Michel, con quien también se reunió para estrechar los lazos de ambos países en materia de lucha antiterrorista. Visto lo sucedido el 13-N y el 22-M, no tienen más alternativa.
El primer ministro galo aprovechó su mediática presencia en Bruselas para lanzar un mensaje contundente sobre la seguridad en Europa. Tras reiterar su idea de que «estamos en guerra» y advertir de que el yihadismo es una «amenaza sin igual», exigió un «pacto europeo de seguridad». «La unidad es esencial. Los países debemos cooperar para asegurar que Europa sea más fuerte en el futuro de lo que es ahora», zanjó. A su juicio, este pacto debe contener una «dimensión militar» que permita a los Veintiocho «intervenir en escenarios externos» y que requiere «invertir masivamente» en seguridad.
Su visión fue compartida por el comisario de Interior, Dimitris Avramópulos.