París alertó ya en diciembre acerca del suicida que atentó en el metro
Bélgica confiesa «errores» como desoír a Turquía sobre uno de los kamikazes del aeropuerto.

Cientos de personas guardan un minuto de silencio en la plaza de la Bolsa en Bruselas. CHRISTOPHE PETIT TESSON
A. Lorente | Bruselas
A medida que se conocen más datos de la investigación de la masacre del 22-M se confirma la siempre terrible sensación de que todo pudo haberse evitado o, al menos, que los terroristas pudieron tenerlo mucho más difícil. Adentrarse en el terreno de las hipótesis es complicado e incluso ventajista, pero el relato de los hechos objetivos es contundente. Hubo «errores» del Gobierno belga —asumidos ayer por su ministro de Justicia, Koen Geens— que a la postre han sido fundamentales en los atentados del aeropuerto y el metro, en los que al menos 31 personas fallecieron y más de 300 resultaron heridas.
Dos de los kamikaze, los hermanos belgas Ibrahim y Khaled el-Bakraoui estaban señalados por sus vínculos con el terrorismo yihadista. El primero, desde el verano de 2015 por aviso de Turquía. El segundo, por una orden de detención internacional de Francia emitida el pasado 11 de diciembre por sus vínculos con la masacre de París del 13-N. Y Bélgica, sin embargo, sólo les tenía fichados por delincuentes, no por terroristas, como aseguró el miércoles ante la prensa el fiscal federal del país, Frédéric van Leeuw.
Ayer, en un comunicado, el Ministerio Público confirmó oficialmente un secreto a voces: la vinculación del 13-N con el 22-M. Desveló que sobre el menor de los El-Bakraoui, Khaled, el kamikaze del metro de Maelbeek, pesaba una orden de arresto internacional y otra europea desde el 11 de diciembre de 2015, que fue emitida por el juez de instrucción en materia antiterrorista encargado de las investigación de París. Está acusado de haber alquilado una habitación en la calle Fort de Charleroi que «sirvió de escondite» para los autores de la masacre. Fue alquilada usando la identidad falsa de Ibrahim Maaroufi y el piso, explicó la Fiscalía, ya fue registrado el 9 de diciembre. ¿Qué demuestra esto además de la conexión de ambas masacres? Que Bélgica conocía desde hace tres meses que Khaled el-Bakraoui no era un delincuente común, como se excusaron —fue condenado en su día a 5 años de cárcel por robar coches—. Y pese a ello, como confirmó este periódico, su identidad se publicó en la web de los más buscados de la Policía Federal. Por contra, sí lo está su hermano desde el día 22, al igual que los otros dos terroristas que estaban con Ibrahim en la foto de Zaventem en la que aparecen empujando unos carros con maletas.