La hipótesis de un atentado aéreo sin bomba cobra fuerza en Egipto
El Ejército egipcio encuentra algunos restos humanos y materiales del avión siniestrado.
Soldados de la Marina egipcia, en las labores de búsqueda. MINISTERIO DE DEFENSA EGIPCIO
f. Iturribarría | París
Los investigadores franceses de la catástrofe aérea del vuelo París-El Cairo de la compañía EgyptAir, que el jueves cayó al mar Mediterráneo con 66 personas a bordo, no descartan la hipótesis terrorista de un atentado sin bomba tipo 11-S ya que los satélites militares no detectaron ninguna explosión en la zona de su repentina desaparición. El Ejército egipcio encontró ayer restos humanos y materiales del siniestro al norte de la ciudad costera de Alejandría e intensifica la búsqueda en un radio de 65 kilómetros en aguas con una profundidad de 2.000 a 3.000 metros que puede dificultar la detección de las señales de las cajas negras.
El misterio del vuelo MS804 continúa envuelto en una madeja de conjeturas que deja abiertas diversas líneas de investigación: avería mecánica, fallo técnico, atentado terrorista, acto deliberado del piloto o intervención de uno o varios miembros de la tripulación. «Todas las hipótesis son examinadas pero ninguna es privilegiada pues no tenemos ninguna indicación sobre las causas», declaró ayer el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, en una muestra más de la cautela reinante entre las autoridades galas.
El derribo del Airbus A320 por efecto de una bomba o el impacto de un misil ha perdido enteros al transcender que el examen de las imágenes de los satélites de Estados Unidos no ha proporcionado elementos que permitan hablar de una explosión en vuelo. La Agencia Espacial Europea únicamente captó, gracias al satélite Sentinel-1A, una mancha de carburante de 2.000 metros de longitud a unos 40 kilómetros al sudeste del lugar en el que se perdió el rastro de la aeronave, en la vertical del mar Egeo.
Sin reivindicación
Tampoco se ha producido hasta ahora ninguna reivindicación por parte de los distintos grupos armados operativos en Oriente Medio a diferencia de lo que ocurrió con un avión ruso en el espacio aéreo egipcio el pasado 31 de octubre. Entonces la franquicia egipcia del autoproclamado Estado Islámico se apresuró a asumir la explosión en pleno vuelo que precipitó el aparato contra el centro de la península del Sinaí y provocó la muerte de sus 224 ocupantes.
La investigación emprendida la misma mañana del jueves por la Gendarmería del Transporte Aéreo francesa en el aeropuerto París Charles de Gaulle, ubicado en la localidad de Roissy, de momento no ha detectado ningún fallo de seguridad ni identificado sospechosos entre los pasajeros y tripulantes del avión ni entre el personal de mantenimiento, repostaje y equipajes.