Diario de León

La diplomacia europea se moviliza contra la salida británica de la UE

«Quedaos. Os necesitamos. Sin vosotros todos seremos más débiles», asegura Donald Tusk.

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A. Lorente | Bruselas

Ya sólo quedan 72 horas. El cronómetro de esa sofisticada bomba llamada ‘brexit’ sigue su curso a la espera de que los británicos decidan qué cable cortar. Si gana el ‘remain’ (quedarse), los suspiros de alivio dibujarán la instantánea de Bruselas. Si gana el ‘leave’ (irse), la explosión será atronadora e impredecible. Tictac, tictac… Quizá sólo quede cruzar los dedos, pero ayer, la diplomacia comunitaria se movilizó en pleno para evitar la salida de Reino Unido del club de clubes. Y qué mejor manera de hacerlo que recurriendo a lo básico, a esos sentimientos primarios que tanto explotan los populismos. Escuchen al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk: «Quedaos. Os necesitamos. Sin vosotros todos seremos más débiles». Simple, directo, con ciertos tintes de SOS. «No tengo duda de que nuestros enemigos, internos y externos, abrirán botellas de champán si el resultado es negativo», lamentó.

El calendario comunitario quiso que la semana quizá más importante en décadas comenzase con una reunión de los 28 ministros de Exteriores de la UE, lo más granado de la diplomacia comunitaria. Aunque no estaba en el orden del día, todas las preguntas tenían una palabra en común: ‘brexit’. «Si deciden irse perderemos más que un país. Perderemos historia y las tradiciones de Reino Unido en la UE, que son importantes para nosotros. Europa es mucho más pobre si Reino Unido abandona», alertó el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier.

Desde Francia

La otra mitad del gran eje comunitario, Francia, también abogó por un mensaje de unidad y fraternidad. ¿Cómo? Apelando a la historia, al pasado. gran vida en común, de tragedias y también de muchas esperanzas» que comparten los pueblos europeos. «Todos los europeos se giran hacia el pueblo británico porque tenemos, y nuestra historia nos lo recuerda, una gran vida en común, de tragedias pero también de muchas esperanzas. El mensaje es sincero», recalcó el ministro Jean-Marc Ayrault. «Apelo a los británicos a que tengan en mente este gran desafío histórico», insistió recordando que el 23-J puede tener repercusiones para otros 440 millones de europeos, al margen de los 60 millones de británicos. El discurso se estructuró en dos bloques bien definidos. Por un lado, los mensajes de fraternidad, y por el otro, los análisis del qué pasará si el escenario de la salida se confirma a las 6 de la mañana del viernes (hora española). En ambos casos, las declaraciones fueron grandilocuentes, de esas que tanto se estilan en Bruselas durante las grandes ocasiones. Para tremendismo, el del ministro británico, Philip Hammond, quien recordó que lo que está en juego es el blanco o el negro, que esto no va de escala de grises. «Si Reino Unido decide abandonar, no habrá vuela atrás. Nunca podrá volver a entrar en la Unión Europea en una fecha posterior, salvo en términos que serían inaceptables», recalcó antes de advertir de que estarían «obligados» a aceptar el euro o a participar en el espacio Schengen de libre circulación de personas.

Lo que sí trasladó a sus colegas fue que si finalmente deciden quedarse, «es necesario impulsar una rápida y completa implementación del paquete legislativo acordado en febrero en Bruselas «.

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