Turquía vive su primera jornada de estado de emergencia sin notar diferencias
ilya u. topper | estambul
El estado de emergencia proclamado en la noche del miércoles por el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, como respuesta al fallido golpe militar del viernes, fue refrendado ayer por el Parlamento turco, sin que su vigencia desde la medianoche haya modificado, de momento, la vida en Turquía.
También ayer el Gobierno turco anunció la suspensión de la Convención Europea de Derechos Humanos mientras dure el estado de emergencia, de manera similar a como hizo Francia tras los atentados registrados en los últimos meses.
Los portavoces del Gobierno turco han prometido que el estado de emergencia no afectará a la vida de los ciudadanos y sólo servirá para «limpiar» las estructuras estatales de seguidores del predicador exiliado Fethullah Gülen, al que Ankara atribuye la responsabilidad del golpe.
«Los derechos y libertades fundamentales no se tocarán en ningún momento. Desde luego no se prevé que haya un toque de queda. La vida cotidiana no se verá afectada por el estado de emergencia», prometió ayer el viceprimer ministro Numan Kurtulmus.
Agregó que «se darán pasos para limpiar el interior del Estado de la banda», en referencia a los gülenistas, y vaticinó que el estado de emergencia podría acabar antes de cumplirse los tres meses para los que se ha proclamado.
«Planificamos obtener resultados en unos 40-45 días y ponerle fin», aseguró Kurtulmus.
Horas más tarde, Ibrahim Kalin, portavoz de Presidencia, indicó que «de obtenerse resultados en tres meses», todo volvería a la normalidad, pero que caso contrario, «el Parlamento podrá prorrogarlo otros tres meses».
La Constitución permite al Parlamento prorrogar el estado de emergencia todas las veces que lo juzgue necesario, cada vez por un máximo de cuatro meses.