Europa halla en el ‘brexit’ un punto de unión en sus horas más bajas
Los socios continentales cierran filas para tratar de evitar las diferencias y las consecuencias.

La canciller alemana, Ángela Merkel, durante la foto de familia de la cumbre europea. STEPHANIE LECOCQ
josé manuel sanz | bruselas
El anuncio de que el Reino Unido abandonará la Unión Europea trajo ayer como consecuencia un cierre de filas de sus socios continentales, que encontraron en el riesgo de fractura un inesperado cemento para sus graves divergencias. Los líderes europeos volvieron a reunirse ayer y lo harán hoy en Bruselas para una de sus cumbres periódicas en la que se estrenó Theresa May, la primera ministra conservadora que prometió cumplir el mandato del pueblo británico de sacar al país de la Unión.
La atmósfera en Bruselas es, en general, muy sombría y el «riesgo de desintegración» de la UE muy real, según reconoció sin ambages el propio presidente de la Eurocámara, el socialdemócrata alemán Martin Schulz.
Pero al menos el «brexit», exponente mayor de la «policrisis» política, económica y social que aqueja a Europa —en palabras del líder liberal Guy Verhofstadt— está suscitando un movimiento de unidad entre los demás miembros del club.
«Todo indica que vamos a un ‘brexit’ duro», daba por hecho un alto funcionario del PE conocedor del problema y subrayaba que, en el Consejo, «los ministros de los Veintisiete están más unidos que nunca».
Aunque nadie quiere entrar en negociaciones mientras Londres no notifique formalmente su decisión de salir, los socios europeos ya han fijado una primera «línea roja»: el Reino Unido no mantendrá el acceso al mercado interior, si no acepta la libre circulación de trabajadores comunitarios dentro de su territorio.
El Parlamento Europeo, adalid de los derechos ciudadanos, ha dejado claro que, sin su refrendo al final del proceso, no habrá arreglo posible y que, sea como fuere, la salida del Reino Unido tendrá que haberse consumado antes de las elecciones europeas de 2019, porque no tendría ningún sentido que participara en la campaña a una Asamblea de la que no va a forma parte.
Además, España constató en la reunión del Consejo Europeo en Bruselas que la UE ha asumido ya sus tesis para intentar frenar la inmigración ilegal mediante una política de cooperación con los países origen y tránsito de las personas que intentan acceder a Europa de forma irregular. La inmigración fue una de las primeras cuestiones en la agenda de esta cumbre de líderes y a la que el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, asiste aún en funciones.
También, la situación política en España fue objeto de comentario en algunas de las conversaciones mantenidas por Rajoy con otros líderes europeos en los márgenes de la cumbre. Se le vió hablar con, entre otros, la canciller alemana, Ángela Merkel; y los primeros ministros de Italia (Matteo Renzi), Irlanda (Enda Kenny) o Portugal (Antonio Costa).