Un cierre de campaña a contrarreloj para lograr hoy hasta el último voto

Clinton y Trump sacan toda su artillería en las horas previas a que Estados Unidos sea protagonista de una jornada histórica para el mundo.

La candidata demócrata,Hillary Clinton, y el republicano, Donal Trump,miden hoy sus fuerzas en las urnas para hacerse con la presidencia de Estados Unidos, después de una dura campaña llena de reproches. EFE

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León

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m. gallego | washington

En las últimas horas de la campaña en Estados Unidos todas las estrellas del firmamento se movilizaron en favor o en contra de Donald Trump, que, gane o pierda, es el protagonista de estas elecciones. El magnate ponía la ira y el miedo contra «la candidata más corrupta que nunca haya aspirado a este cargo», dijo ayer en Raleigh (Carolina del Norte), uno de los seis estados clave que hoy decidirán el rumbo de EE UU. Hillary Clinton ponía la calma y la esperanza por un futuro en el que no ve un imperio en declive, como su rival, sino un país «que aún tiene por delante sus mejores días». De la poesía se encargaba el ‘Boss’ Springsteen, que se apuntó la víspera a su cierre de campaña en Filadelfia.

A pocos metros de donde Rocky subía y bajaba con furia los 72 escalones del Museo de Arte de Filadelfia, Clinton llevaba a cabo su propia versión del ‘Gonna Fly Now’ (Ahora voy a volar) con un cartel de primera. Bruce Springsteen y Bon Jovi eran los teloneros de lujo para Barack y Michelle Obama, que se abrazaban con Bill y Chelsea Clinton en esta hora final. Como escenario habían elegido el Independence Hall, el edificio colonial donde un 4 de julio de hace dos siglos y medio se firmó la Declaración de Independencia.

Con todo ese simbolismo, la candidata que hoy aspira a hacer historia pretendía recordar a los estadounidenses que lo que está en juego no es sólo el próximo presidente, sino «nuestros valores fundamentales y el futuro de nuestro país», recordó también en Raleigh. Con todo lo grande que es EE UU, los candidatos y sus caudillos se iban pisando los talones, prueba de que la batalla final se ha concentrado en cinco estados: Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan y New Hampshire. Notablemente ausente de esta última jornada estaba Ohio, un estado en el que la ventaja de 3.5 puntos que Trump tenía antes de que el FBI anunciase haber encontrado nuevos emails de Clinton se transformó en siete puntos.

Clinton contraatacó el viernes con un concierto de Beyoncé y su marido rapero Jay Z en Cleveland, que dejó lívido de envidia a Trump. «Mirad toda la gente que he concentrado», dijo en Hershey (Pensilvania). «Y no he tenido que traer a J. Lo o Jay Z», se autocelebró el magnate. «Estoy aquí por mí mismo, yo solo, sin guitarra, ni piano, ni nada». Pero no se lo quitó de la cabeza y siguió hablando de ellos todo el fin de semana. !A mí en realidad me gustaba Jay Z, pero no el lenguaje que usó la otra noche», dijo en Reno (Nevada) tras recordar nuevamente que no había traído estrellas. «Hillary las tiene que traer porque nadie viene a verla a ella, no es capaz de llenar una sala», insistió en Tampa (Florida).

Ayer, en un anuncio de última hora, Clinton les recordó que «tienen el poder de cambiar el curso de estas elecciones» y llevarle la contraria a un hombre que ha sido abanderado oficialmente por el Ku-Klux- Klan. Ningún republicano ha ganado nunca la Casa Blanca sin OhioClinton necesita ganar Florida, donde ambos hacían campaña ayer, y garantizar el apoyo de Pensilvania, donde también los afroamericanos son una fuerza poderosa. En esos dos Estados y en Carolina del Norte ha concentrado a su mejor arma, el presidente Obama, que goza de una popularidad del 53% a dos meses de acabar su mandato.

Por su parte, los seguidores de Trump han formado milicias que pretenden vigilar el curso de las votaciones. Mientras él acusa a los muertos de votar, una de sus seguidoras ha sido detenida por votar doble y los republicanos de Carolina del Norte han eliminado del censo a miles de afroamericanos vivos que podrían cambiar el curso de la historia.

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Según la Asociación nacional para el Avance de la Gente de Color, en uno de los condados que han ganado en los tribunales, habían desaparecido del censo 4.500 electores, en un Estado que en las anteriores elecciones se decidió a favor de Mitt Romney por 92.000 votos. En él pensaba dar Clinton su último mítin, un especial de medianoche en el Coliseo de Raleigh, a pocos metros del Dorton Arena en el que había desayunado Trump. La batalla en esta recta final ha sido metro, a metro, sin cuartel. Cada voto cuenta, incluso después de que se cierren las urnas.