Maduro ordena una redada nocturna contra sus opositores

El Gobierno aseguró que los dos líderes, que cumplían arresto domiciliario, «planeaban fugarse».

Un hombre participa en una manifestación contra el Gobierno de Venezuela. MIGUEL GUTIÉRREZ

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León

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L. de Guerreño | La HAbana

«Parezco Sadam Hussein», decía Nicolás Maduro el pasado 15 de julio al bromear sobre los nuevos uniformes del Ejército. El lunes lucía una chaqueta de cuello Mao, que le daba un aire al dictador soviético Josef Stalin, para decirle a Estados Unidos y a la comunidad internacional que le pide que suspenda la Asamblea Nacional Constituyente que no obedece «órdenes imperiales». Pero como si el hábito hiciera al monje, muy poco después Antonio Ledezma y Leopoldo López eran detenidos de nuevo en sus domicilios, donde cumplían arresto.

El dirigente de Voluntad Popular Freddy Guevara enfatizó que los arrestos se hicieron «para meternos miedo y desmoralizarnos, cuando los que están así después del 30 J son ellos». Guevara agregó que no detendrán «la rebelión» y dijo que «la dictadura tiene su tiempo contado». Miembros del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) irrumpieron en sus respectivos domicilios y se los llevaron. Por la mañana se confirmó que ambos estaban de regreso en la prisión militar de Ramo Verde, según el Gobierno, porque «planeaban fugarse». Además, según el Tribunal Supremo de Justicia, el arresto fue por su «incumplimiento», pues tenían prohibido realizar proselitismo político y emitir declaraciones ante cualquier medio. No es casualidad que la medida se tomara tras conocerse el resultado de las elecciones en las que según el oficialismo votaron 8 millones de personas mayoritariamente a favor de la Constituyente. Y justo después de que Ledezma, exalcalde metropolitano de Caracas, difundiera un sorpresivo vídeo de unos 20 minutos afirmando que el «Gobierno de Maduro perdió su legitimidad», destacando lo «imposible» de que hubieran sacado «más votos de los que sacó Chávez en sus mejores tiempos» y que «hay chavistas que no son maduristas y maduristas que ya dejaron de creer en esta estafa». Ledezma fue particularmente duro con la misma oposición. Precisó que es necesario que sus líderes dialoguen «con sinceridad», con «franqueza y confianza», «sin sectarismo ni secretismo» y «sin agendas ocultas o proyectos individuales» y «de corazón no de la boca para afuera para que se pueda articular una estrategia» y no caer en contradicciones.

Maduro ha hecho caso omiso a las advertencias de la comunidad internacional. Tampoco le importan las sanciones, con él ya suman 14 los miembros de la cúpula chavista que no pueden entrar en Estados Unidos y a los que sus bienes o cuentas se les han congelado. «I’m so proud (estoy orgulloso, dijo en inglés macarrónico), Mr. Donald Trump, dale pa’lante, pues. Se me sanciona porque no obedezco órdenes de gobiernos extranjeros».

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