Polémica por la eficacia militar contra el terrorismo
Desde que se creó Sentinelle en Francia, ya ha sufrido seis ataques.

Varios militares en el lugar donde se produjo el atropello del pasado miércoles. CHRISTOPHE PETIT TESSON
EFE | París
El atropello a un grupo de soldados franceses en Levallois Perret, en las afueras de París, ha levantado una polémica sobre la utilidad de la operación militar de vigilancia antiterrorista Sentinelle, puesta en marcha en 2015 y que ya ha sufrido seis ataques.
Seis soldados resultaron heridos ayer, tras ser atropellados por un individuo al volante de un vehículo y, aunque su vida no corre peligro, el ataque ha puesto de manifiesto las dificultades de esta misión militar. El sospechoso de esa última acción, identificado como Hamou Benlatrèche, fue detenido horas después de la misma y ayer se encontraba hospitalizado en estado crítico, al recibir cinco disparos de la policía en el momento del arresto. Por el momento no ha podido ser interrogado. Benlatrèche, nacido en 1980 en Argelia, no estaba fichado por radicalización islamista y su actuación ha sorprendido a su familia y vecinos.
Uno de sus tíos aseguró a la cadena de televisión BFMTV que trabajaba de repartidor y madrugaba cada día, pero que no había dado ningún signo de radicalización islámica. Tampoco de animadversión hacia los militares que deben prevenir atentados, pero que se han convertido en blanco de los mismos desde que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) pidió que se les atacara.
Sentinelle cuenta con 7.000 efectivos desplegados por las calles del país y otros 3.000 en la reserva, patrullas armadas cuyo objetivo es apoyar a las fuerzas del orden, actuar como elemento disuasorio y dar seguridad a la población. El nuevo ataque contra esos soldados ha levantado críticas hacia el operativo, que, para muchos, no está adaptado para este tipo de misiones. Así lo piensa el diputado conservador Georges Fenech, quien cree que «los soldados están para hacer la guerra, no para patrullar calles», al tiempo que señaló que Sentinelle «no ha evitado ningún atentado más allá de los que iban dirigidos contra ellos mismos». El parlamentario, experto en cuestiones de seguridad, recordó que Francia se ha visto obligada a abandonar misiones en el exterior por falta de efectivos.
En la misma línea se expresó el presidente de la Asociación de Defensa de los Derechos de los Militares, Jacques Bessy, quien denunció el trato poco respetuoso que reciben los miembros de esas patrullas, que en privado muestran su «fatiga» por tener que participar en esas misiones, que se cifraron en hasta 200 al año, según algunos testimonios indirectos, puesto que los propios militares no pueden quejarse en público para no contravenir el reglamento.
Sus familiares se han convertido en los portavoces de los militares para denunciar las condiciones «degradantes» en las que son acogidos en las ciudades, indicó la presidenta del movimiento Esposas de Militares en Cólera, Laetitia (mantiene su apellido en secreto). Además, agregó, la misión «no es más que un escaparate para dar seguridad a la gente», lo que los ha convertido «en dianas con uniforme».