Bruselas no acepta las propuestas británicas sobre la frontera en Irlanda
Negociador para el ‘brexit’: «El plan de contingencia no puede extenderse al Reino Unido en su conjunto» .

El jefe negociador de la Comisión Europea para el ‘brexit’, Michel Barnier. OLIVIER HOSLET
laura zornoza | bruselas
El jefe negociador de la Comisión Europea (UE) para el brexit , Michel Barnier, enfrió ayer las propuestas británicas para un plan de contingencia en el que todo el Reino Unido siga en la unión aduanera temporalmente tras el periodo de transición y hasta que haya un acuerdo sobre la relación futura.
Aunque insistió en que no se trata de un rechazo absoluto a la propuesta publicada el jueves, sobre la que «las discusiones continúan», Barnier fue tajante en afirmar que una solución «factible» para un territorio del tamaño de Irlanda del Norte «no lo es necesariamente para el conjunto del Reino Unido», como planteó el jueves Londres.
«El plan de contingencia no puede extenderse al Reino Unido en su conjunto porque ha sido diseñado para la situación específica de Irlanda del Norte», zanjó Barnier en una rueda de prensa tras la ronda de negociaciones técnicas que se ha celebrado esta semana en Bruselas.
Barnier criticó además que Reino Unido caracterice este plan como «temporal» y se preguntó «cómo encaja» esa descripción con la necesidad de garantizar que no haya una frontera restrictiva en cualquier circunstancia, la posición que han defendido tanto la República de Irlanda como la UE en su conjunto.
«Hay que volver al pragmatismo. Los controles a los barcos causan menos problemas que los controles en una frontera terrestre de 500 kilómetros», afirmó Barnier.
El francés se refirió así a la propuesta europea de mantener el mismo «alineamiento regulatorio» en toda la isla irlandesa y establecer la «frontera» en las aguas que les separan del resto del país en lugar de a través de una línea terrestre.
La Comisión Europea propuso esta idea en febrero en un primer borrador del acuerdo de salida, aunque se encontró con la oposición frontal de la primera ministra británica, Theresa May, que alegaba que esta disposición amenazaba «la integridad constitucional del Reino Unido».
«Parece que el Reino Unido quiere mantener todos los beneficios de la relación actual pero saliendo de nuestro marco reglamentario, de nuestro marco de supervisión común y de su puesta en marcha», criticó ayer Barnier, que se refirió a todas las propuestas británicas como «una forma de continuidad» respecto a su situación actual como Estado miembro.
Barnier instó al Reino Unido a «asumir las consecuencias» del referéndum de 2016 por el cual se aprobó el brexit .