Los talibanes sepultan la esperanza: no prolongarán el alto el fuego
«Se ordena a los muyahidines que continúen con sus operaciones contra los invasores» .

Afganistán se dedicó ayer a enterrar a las víctivas del último atentado de Estado Islámico. HABIBI
M. bravo | kabul
Los talibanes anunciaron ayer que no prolongarán el alto el fuego de tres días decretado con motivo del Aíd al Fitr o festividad de final del Ramadán, que terminó en la medianoche de ayer y negaron que estén manteniendo conversaciones de paz con el Gobierno de Kabul. «Este alto el fuego no fue en respuesta al cese el fuego del régimen de Kabul sino que fue anunciado por el bienestar de la nación y llega a su fin», dijo la formación insurgente en un comunicado. El presidente de Afganistán, Ashraf Gani, había declarado la semana pasada un alto el fuego unilateral después de que unos 2.000 ulemas sacasen una fatua en la que declaraban «ilegítimo» el conflicto y ayer prolongó la medida por un periodo todavía sin determinar, al tiempo que llamó a los talibanes a hacer lo mismo.
Pero ayer todo cambió. «Se ordena a los muyahidines de todo el país que continúen como antes con sus operaciones contra los invasores extranjeros y sus marionetas internas», dijeron los talibanes en su comunicado en referencia a las tropas internacionales y afganas. Además, negaron que estén manteniendo un diálogo «ni público ni secreto» con el Gobierno afgano, como se ha especulado en los últimos tres días dado el acercamiento entre combatientes talibanes y soldados en diferentes puntos del país.
El grupo liderado por el mulá Haibatullah renovó su llamamiento a Estados Unidos a unas negociaciones de paz.
«La parte invasora americana debe darse cuenta y entender la realidad de la situación, parar su testarudez sin sentido y sentarse directamente en un diálogo con el Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) para encontrar una solución al actual embrollo», dice la nota.
Insistieron también en la retirada de las tropas de Washington, una de sus principales demandas para participar en un proceso de paz con el Ejecutivo afgano.
El portavoz talibán Zabihullah Mujahid ya había confirmado que el cese el fuego de la formación terminaría el domingo. Durante los tres días de tregua, talibanes y soldados rezaron en las mismas mezquitas, visitaron las áreas gobernadas por la otra parte y hasta se hicieron fotografías abrazándose. Una imagen inédita que alimentó una esperanza ahora dinamitada.