La ONU acusa a Corea del Norte de no cancelar sus programas nucleares
Los expertos que supervisan las sanciones citan el desarrollo de armas atómicas y misiles balísticos.

Kim Jong-un y Donald J. Trump firman un documento en la cumbre que celebraron en Singapur. EFE
zigor aldama | Shanghái
Nadie sabe, a ciencia cierta, qué sucede en Corea del Norte. Los servicios de Inteligencia y los expertos militares se guían por las imágenes que captan los satélites y por los datos que remiten informantes y desertores. De ahí que un día se afirme una cosa, y al día siguiente se diga todo lo contrario. Es lo que está sucediendo con los dos principales programas militares del régimen de Pyongyang -el nuclear y el de misiles balísticos-, desde que su líder, Kim Jong-un, se reunió con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En aquella histórica cumbre celebrada en Singapur el pasado 12 de junio, el Brillante Camarada se comprometió a la completa desnuclearización de su país. Y, para certificar que iba en serio, poco después destruyó con explosivos los túneles utilizados en los tests de las bombas atómicas con periodistas internacionales como testigos. Pero, desde entonces, los informes que redactan diferentes organismos internacionales han sido contradictorios: algunos atisban el desmantelamiento de una base para la prueba de motores, pero otros aseguran que la actividad continúa.
Ayer se supo que Naciones Unidas tampoco cree en las buenas intenciones que ha mostrado Kim desde su inesperado discurso reconciliatorio de Año Nuevo. Según el informe de los expertos que supervisan las sanciones que pesan sobre Corea del Norte, remitido el viernes al Consejo de Seguridad de la ONU y filtrado ayer a diferentes medios estadounidenses, Pyongyang continúa desarrollando armas nucleares y misiles balísticos. No ha cesado su actividad y empresas e individuos de diferentes países le han suministrado más centrifugadoras necesarias para el procesamiento de material nuclear.
Es más, Corea del Norte también viola otras sanciones. El Gobierno trata de vender armas ligeras en diferentes países -entre ellos a los rebeldes hutíes de Yemen- a través de traficantes sirios, un país con el que, además, mantiene su cooperación militar. Por otro lado, Pyongyang ha encontrado en alta mar el lugar más idóneo para realizar las transacciones comerciales que tiene prohibidas, como la compraventa de carbón y de productos derivados del petróleo.
El documento es un nuevo varapalo para Trump, que en varias ocasiones ha mostrado su confianza en que Kim cumpla con lo prometido en Singapur. Sin embargo, ayer el secretario de Estado americano, Mike Pompeo, pidió a la comunidad internacional que no baje la guardia.