Diario de León

Bolsonaro, a un paso del poder, noquea a la derecha tradicional

Con casi un 47% de los votos en Brasil, disputará el día 28 la Presidencia con Haddad.

El ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro. LACERDA

El ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro. LACERDA

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eduardo davis | brasilia

Los resultados de las elecciones en Brasil impondrán a las formaciones de centroderecha una profunda revisión, tras el durísimo varapalo asestado por Jair Bolsonaro, un radical que se ha apropiado de prácticamente todo el espectro ideológico conservador. Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército que sin pelos en la lengua defiende la dictadura militar (1964-1985) o descalifica a homosexuales y negros, logró un 46,7 % de los votos, con un 96 % del censo escrutado, y deberá disputar el próximo día 28 una segunda vuelta con Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT).

Haddad recibió el 28,3 % de los sufragios y tendrá cuesta arriba una segunda vuelta que en principio se presenta totalmente favorable al líder de la ultraderecha. El resultado deja a Bolsonaro a un paso del poder, aunque las encuestas publicadas hasta el día antes de las elecciones dicen que, en caso de la segunda vuelta, ahora confirmada, estaría técnicamente empatado con Haddad en torno a un 45 %, lo cual podría sugerir que al menos que ha llegado muy cerca de su techo.

Aún así, la amplia victoria de Bolsonaro en la primera vuelta ha sido un duro castigo a las fuerzas tradicionales de centroderecha, que han sido literalmente barridas del mapa por el candidato del Partido Social Liberal (PSL), formación que nunca gobernó un estado brasileño y que jamás ha tenido más de nueve de los 513 diputados.

La principal víctima del fenómeno Bolsonaro ha sido el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que acudió a estas elecciones con el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alkcmin como candidato y que quedó en cuarto lugar, con un escaso 4,83 % de los votos. Fundado hace tres décadas, el PSDB gobernó el país entre 1995 y 2002 con el sociólogo Fernando Henrique Cardoso y ahora por primera vez desde 1994, ha quedado fuera de una segunda vuelta. En las últimas elecciones, en 2014, abanderado por el senador Aécio Neves, el PSDB fue derrotado en segunda vuelta por Dilma Rousseff, del PT, reelegida en esos comicios con un 51,6 % de los sufragios y destituida dos años después. Neves, salpicado desde entonces por numerosas y graves denuncias de corrupción, llegó muy cerca y obtuvo un 48,3 %, pero aquel apoyo al PSDB se ha pulverizado en cuatro años y el elector tradicional de esa formación se ha volcado en peso al radicalismo de Bolsonaro.

UNA DERROTA ESPERADA

La aparatosa derrota de Alckmin era esperada por los analistas, que en parte atribuían sus malos augurios al fuerte impacto de las acusaciones de corrupción contra el PSDB, que han minado su base de apoyo. Muchos creen también que los socialdemócratas se equivocaron al apostar en Alckmin, político con mucha experiencia como gobernador de Sao Paulo pero de escasa proyección nacional, sin carisma alguno y con una bien ganada fama de «aburrido» que hasta él reconoce.

Otro error que se le achaca al PSDB es haber apoyado plenamente al Gobierno de Michel Temer, que ha estado completamente ausente del proceso electoral y tiene una tasa de aprobación de un escaso 4%. Para estas elecciones, Alckmin construyó una amplia coalición con una decena de partidos de centro y derecha, pero ni eso sirvió.

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