Un complicado juego de equilibrios políticos se abre a partir de ahora
May ha iniciado la conversación con el Partido Democrático Unionista (DUP), cuyos diez diputados la han sostenido hasta la emergencia en el acuerdo de la salvaguardia irlandesa que crea una diferente marco de regulaciones en Irlanda del Norte y que han votado hoy contra la moción laborista. Se oponen a cualquier acuerdo que contemple la salvaguarda. Y tras sondear una vez más qué haría posible un voto unionista en favor del Acuerdo de Salida modificado, la primera ministra quiere retomar conversaciones con diputados laboristas que, por representar a circunscripciones en las que el ‘out’ ganó por amplia mayoría o por aceptar el ‘brexit’ o por evitar una salida sin acuerdo, estarían dispuestos a unirse al Gobierno en una segunda votación.
Medios británicos especulan sobre una aceptación por May en el curso del debate de la posibilidad de pedir a la UE la extensión del plazo de la negociación, que termina el 29 de marzo; pero simplemente ha afirmado que los socios europeos «sólo extenderán el Artículo 50 si está claro que hay un plan para avanzar» hacia el acuerdo. Quiere crear las bases para una negociación rápida antes de cursar la petición a Bruselas. Es improbable que logre deserciones laboristas para neutralizar a los 117 diputados conservadores que votaron ‘no’ al acuerdo, uno más de los que votaron contra ella en diciembre cuando los ‘brexiters’ promovieron una moción de censura en su partido.