Diario de León

Derrotado y despechado, Salvini espera su momento

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Virginia Hebrero | ROMA

«Podrán escapar del voto durante un tiempo, pero antes o después la palabra volverá a los italianos». La frase desafiante escrita anoche en sus redes sociales por Matteo Salvini, define a la perfección lo que siente el aún vicepresidente de Italia y ministro del Interior en funciones.

El ultraderechista líder de la Liga, que durante 14 meses ha sido la cara más visible y mediática de la escena política italiana, se siente derrotado tras el acuerdo alcanzado para formar Gobierno entre su hasta ahora socio, el Movimiento Cinco estrellas (M5S) y el Partido Democrático (PD). Y ya ha llamado a sus seguidores a una gran protesta contra el nuevo Gobierno, en uno de sus habituales vídeos en directo en Facebook: «El 19 de octubre, en Roma, será una gran jornada del orgullo italiano… la jornada del orgullo de la mayoría trabajadora», defendió.

Como cualquier amante despechado, auguró ayer todos los males y un corto recorrido al nuevo Ejecutivo que se está gestando después de que el presidente de Italia, Sergio Mattarella, encargara formalmente al primer ministro dimisionario, Giuseppe Conte, que vuelva a formar Gobierno.

Pero esta vez será sin la Liga y sin Salvini, que aún no se cree del todo que el órdago que lanzó en pleno verano, con el Parlamento y los políticos de vacaciones, le haya salido tan mal. El líder ultraderechista, que consiguió opacar a su socio de Gobierno y también vicepresidente de Italia, Luigi Di Maio, e incluso al primer ministro el último año, y que duplicó su popularidad con su política dura frente a la inmigración, creyó que había llegado su momento cuando, envalentonado por los sondeos electorales, dio por rota la coalición el 8 de agosto con el M5S, depositó una moción de censura contra Conte y pidió la convocatoria de elecciones.

Las encuestas le llegaban a dar hasta el 40% de los votos en unos comicios generales —muy por encima del M5S que en marzo de 2018 fue el primer partido con un 33 % de los sufragios— y en alianza con el centroderecha de Forza Italia, que es el partido de Silvio Berlusconi, y los Hermanos de Italia podría tener mayoría absoluta y un gobierno de derechas con él como primer ministro.

Sin embargo, asustado al ver el giro que tomaban los acontecimientos, Salvini insistió hasta el final en pedir elecciones, confiado en su victoria, pero también cambió de rumbo para pedir a M5S que le volviera a admitir como socio, hasta el punto de que el martes Di Maio reconoció lo que se había comentado y desmentido: que Salvini le ofreció ser primer ministro.

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