El Consejo Europeo ve cercano un acuerdo para el plan de recuperación
La nueva propuesta de Charles Michel incluirá 390.000 millones de euros en ayudas directas

Charles Michel, primero por la izquierda, en una reunión con varios líderes europeos en la cumbre de reconstrucción. WALSCHAERTS
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, consideró ayer que es posible que los líderes de la Unión Europea (UE) logren un acuerdo sobre el plan de recuperación económica tras la pandemia, pero alertó de que los últimos pasos son «los más difíciles». «Sé que los últimos pasos son siempre los más difíciles, pero incluso si será difícil y será importante continuar trabajando, creo y estoy convencido de que un acuerdo es posible», indicó Michel durante el cuarto día de cumbre en Bruselas.
En su primera declaración pública en cuatro días, Charles Michel se mostró optimista sobre que por fin se pueda cerrar un pacto. «Voy a enviar mi nueva propuesta a todos los lideres. Hemos trabajado muy duro en esta propuesta y es el fruto de mucho trabajo colectivo con todos los lideres y sus equipos», indicó.
Ante unas negociaciones que reconoció que están resultando «extremadamente difíciles», Michel pidió a los jefes de Estado y de Gobierno comunitarios estar «unidos para velar por que Europea esté a la altura de los retos a los que nos enfrentamos».
Por el momento los Estados miembros han sido incapaces de ponerse de acuerdo sobre las cantidades y condiciones de acceso al Fondo de Recuperación, sobre el que mantienen la postura más rígida y enfrentada a los demás los llamados países «frugales»: Holanda, Dinamarca, Suecia y Austria, renuentes a la entrega de fondos.
La nueva propuesta de Michel sobre el fondo de recuperación incluirá 390.000 millones de euros en ayudas directas (desde los 500.000 millones que proponía inicialmente la Comisión Europea para esa partida) y 360.000 millones de euros en préstamos (frente a los 250.000 millones planteados por Bruselas), confirmaron fuentes diplomáticas.
Otro punto por acordar es la propuesta de vincular la recepción de fondos europeos al respeto al Estado de Derecho, algo que rechazan Polonia y Hungría.